El régimen sirio acusa a Occidente y países árabes del ataque en Alepo

El régimen de Bachar el Asad ha acusado hoy a países árabes y occidentales, sin nombrarlos, de apoyar a los autores del doble atentado de ayer en Alepo, la segunda ciudad de Siria, en el que murieron 28 personas. Mientras, sus fuerzas siguen sin descanso el acoso de Homs, la cuna de la revuelta, donde hoy han muerto seis personas, según los activistas sirios.
La agencia oficial Sana ha publicado una carta que el Ministerio de Exteriores ha enviado a la Secretaría General y al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica, en la que denuncia que el ataque ocurrió "en el marco de una campaña injusta" contra Siria. Según el Ministerio, esa campaña está apoyada y financiada por algunos países de la región, y es alentada por medios de comunicación, que respaldan a grupos terroristas que matan "a civiles inocentes".
Agrega que el ataque fue ejecutado por "partes apoyadas por países árabes y occidentales" con el objetivo de socavar la seguridad de Siria y de sus ciudadanos. El Ministerio subraya que algunos estados de la región "lideran una campaña de movilización regional e internacional contra Siria con argumentos humanitarios, mientras abrigan a grupos terroristas armados que adoptan el asesinato como forma de lograr sus metas destructivas".
Mientras que las autoridades acusan a "grupos armados terroristas", el Ejército Libre Sirio (ELS), integrado por soldados desertores, denunció ayer que fue el propio régimen el autor de las explosiones, aunque asumió su responsabilidad en un asalto previo con armas ligeras a los dos edificios militares atacados.
Movimiento en Naciones Unidas
Por su parte, este sábado Arabia Saudí ha circulado en la Asamblea General de Naciones Unidas un borrador de una nueva resolución sobre Siria que respaldaría la trazada por la Liga Árabe, pero que fue vetada por China y Rusia la pasada semana en el Consejo de Seguridad. Este borrador se ha vuelto a poner encima de la mesa a raíz de la preocupación mostrada por dos asesores especiales del secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ante los continuos ataques del régimen de El Asad contra la población civil, que, de acuerdo con el Derecho Internacional, constituyen crímenes contra la humanidad.
Como en la resolución vetada, este borrador "apoya plenamente" la iniciativa de la Liga Árabe presentada el mes pasado que, entre otras cosas, exige al presidente sirio que dimita para así poner fin a más de once meses de violencia en el país.
Aunque no se ha vetado este borrador en la Asamblea General de Naciones Unidas, compuesta por 193 países, sus resoluciones no tienen fuerza legal alguna, a diferencia de las del Consejo de Seguridad, si bien sí añadirá más presión al Gobierno sirio. La votación está prevista que se celebre el próximo lunes cuando, además, comparecerá la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay. En este sentido, fuentes diplomáticas consultadas por Reuters han sostenido que dicha resolución podría no ser votada este lunes, sino la semana siguiente.
Según el borrador, la Asamblea General de la ONU preconiza "los esfuerzos de la Liga Árabe en la promoción de una solución pacífica a la crisis siria" y acepta su plan. Además, reitera su "fuerte condena" de "las violaciones sistemáticas y extensas de los Derechos Humanos y las libertades fundamentales por parte de las autoridades sirias".
Como tercer punto, la Asamblea exige al Gobierno sirio que "finalice de forma inmediata todas las violaciones de los Derechos Humanos contra sus ciudadanos" y le insta a que "proteja a su población y cumpla con sus obligaciones" enmarcadas en el Derecho Internacional, aunque no alude en ninguna ocasión a la Corte Penal Internacional. Demanda el fin de la impunidad y la garantía de que los culpables de esta situación y de las violaciones rindan cuentas ante la justicia, en especial aquellos que han cometido crímenes contra la humanidad.
En su lista de peticiones al Gobierno de Al Assad, la Asamblea General agrega la retirada del Ejército sirio de las ciudades y pueblos sirios, que el régimen garantice el carácter pacífico de las manifestaciones, así como la llegada de ayuda humanitaria a la población, y el acceso absoluto y sin tapujos a la misión de observadores de la Liga Árabe.
Por otra parte, la Asamblea General de la ONU ha solicitado a Ban que designe a un enviado especial para Siria, algo que ya le propuso a comienzos de esta semana su homólogo de la Liga Árabe, Nabil el Araby. En el comunicado, el consejero para la prevención del genocidio, Francis Deng, y el asesor sobre la responsabilidad para la protección, Edward Luck, han expresado su alarma sobre "el fuego indiscriminado" esgrimido por las fuerzas de seguridad de Siria contra áreas densamente pobladas.
Según ha recogido la cadena panárabe Al Yazira, el vicedirector del Comité Internacional de la Cruz Roja, Laurent Fellay, ha denunciado que el acceso al creciente número de heridos en Siria se está dificultando cada vez más, a la par que la violencia se acrecienta en el país.




