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Popular presidenta de Brasil ayuda a las mujeres en la política


Foto archivo la presidenta argentina Cristina Fernández, derecha, recibe a su colega brasileña Dilma Rousseff


La candidata presidencial brasileña Dilma Rousseff, derecha, habla con la legisladora Manuela D'Avila
*** D'Avila, una legisladora estatal con dos períodos en el puesto quien encabeza la contienda electoral por la presidencia municipal de Porto Alegre, la 10ma ciudad más grande del país, es una entre un número sin precedentes que disputarán puestos municipales en las elecciones de 2012.
RIO DE JANEIRO
Manuela D'Avila espera que junto con otras mujeres como ella cambiarán el rostro del gobierno de Brasil, una nación donde la presencia femenina en la política se ha quedado rezagada con respecto a países vecinos, a pesar de la elección de Dilma Rousseff como presidenta.

Otras 47 mujeres son candidatas a alcaldesas de las capitales de los 26 estados. La lista de contendientes aún está cambiando, pero estas cifras son un salto real con respecto a las elecciones municipales pasadas, cuando sólo 28 mujeres participaron para alcaldes de capitales estatales.

Expertos dicen que esta cosecha extraordinaria de candidatas municipales señala una avidez nueva de los partidos políticos por capitalizar la popularidad de la presidenta Dilma Rousseff. Durante su ocupación del cargo, seis ministros acusados de corrupción fueron expulsados de su puesto, con lo cual Rousseff se ganó entre los votantes una reputación de ser fuerte, capaz y deseosa de deshacerse de políticos sucios.

"Ella tiene una actitud diferente, está demostrando que tiene agallas", dijo la experta en ciencias políticas María do Socorro Sousa Braga, de la Universidad Federal de Sao Carlos en el estado de Sao Paulo. "Esto va a ayudar a las mujeres a perseguir lo que quieren, a volverse autónomas, a tomar mayores responsabilidades, a unirse a la lucha", agregó.

Al final de su primer año en el cargo, Rousseff tiene un índice de aprobación de 72%, y nueve mujeres en su gabinete de 24 miembros, comparado con tres bajo su predecesor.

"Con la elección de Dilma, vimos que los votantes confían en las mujeres", dijo D'Avila. "Con la decisión de Dilma de traer tantas mujeres a su gobierno, está mostrando nuevamente que las mujeres tienen una gran capacidad de dirección. Estamos viendo a mujeres tomar toda posición política significativa, y esos es muy positivo", señaló.

El género de Rousseff no fue un tópico durante las elecciones. Los debates se centraron en política, y la mayor parte del apoyo que recibió vino de votantes que querían una continuación de las prioridades establecidas por su popular mentor del Partido de los Trabajadores, el ex mandatario Luiz Inacio Lula da Silva.

No obstante, la imagen de Rousseff, una ex rebelde marxista convertida en tecnócrata de carrera que recibió la banda presidencial en compañía de su hija, fue poderosa.

Como presidenta, ella carece del carisma de Silva, pero los votantes brasileños ven en su conducta sin evasivas una señal de eficiencia y concentración en el trabajo por hacer; y quieren ver más de eso.

Este apoyo popular podría ayudar a las candidatas como D'Avila a cerrar la brecha de género en la política, dijo Braga. "Existe gran incentivo entre los grupos políticos que participan en el gobierno de Dilma en tener a mujeres en la contienda", señaló.

En Minas Gerais, el estado natal de Rousseff, el número de mujeres compitiendo en las elecciones municipales por parte de su Partido de los Trabajadores subió de aproximadamente 10% en el 2008 a cerca de 30% para el 2012, dijo el congresista Reginaldo Lopes, un líder local del partido.

"Dilma ha mostrado que las mujeres tienen fortaleza y pueden gobernar tan bien o mejor que los hombres", señaló. "Ella está eliminando el 'machismo' que tenían hombres e incluso algunas mujeres".

Según la Brecha Global por Género del Foro Económico Mundial 2011, las mujeres brasileñas han alcanzado paridad o han superado a los hombres en tres de las cuatro áreas examinadas: acceso a la salud, participación en el mercado laboral y logro educativo. Las mujeres brasileñas representan ahora 60% de los graduados universitarios, pero la brecha de género en la política sigue siendo amplia.

Las presidentas municipales en Brasil pasaron de 317 en el 2000 a 405 en el 2004 a 504 en el 2008, pero eso es sólo el 9% del total.

En la política federal, Brasil está muy por detrás de sus vecinos. El año pasado, apenas 8,6% de los miembros de la cámara baja y 16% del Senado eran mujeres, según la Unión Interparlamentaria.

Ese porcentaje está abajo del promedio mundial de 19,4% de mujeres en ambas cámaras, y del promedio del continente americano, que es de 21,5%; y está muy por debajo de otros países latinoamericanos donde el poder ejecutivo lo encabeza una mujer, como Costa Rica y Argentina, naciones que tienen una participación de más de 38% de mujeres en el parlamento. A nivel mundial, Brasil está en el sótano de la lista, ocupando el lugar 109 entre 136 países.

En su discurso inaugural, Rousseff prometió trabajar a favor de las mujeres brasileñas. Ciertamente, algunas de sus políticas permitirán que las niñas pasen más tiempo en la escuela y que las mujeres dediquen más tiempo a sus carreras.

Entre los programas están la inauguración de 1.500 guarderías nuevas en el 2011, con planes para instalar otras 4.500 en los próximos tres años; un programa que llega a áreas rurales para entregar documentos oficiales a mujeres que nunca han tenido una identificación o certificado de nacimiento para poder tener acceso a beneficios; y un programa de salud que atiende a mujeres antes, durante y después del parto.

"Muchas de las cosas que vemos que están siendo puestas en funcionamiento ahora están abriendo la fuerza laboral a las mujeres", dijo Susan Segal, presidenta y directora ejecutiva de Americas Society/Council of the Americas. "Ella está impulsando estos asuntos no porque es mujer, sino porque son los asuntos correctos. Diversidad, educación, igualdad de oportunidades, esto es lo que cambiará a Brasil", agregó.

La presidenta amplió una red de programas de bienestar social creada por el entonces presidente Silva que ha ayudado a sacar de la pobreza a casi 30 millones de brasileños en la última década. Para el 2011, un programa de transferencia de la riqueza que recompensa a familias pobres si mantienen a sus hijos en la escuela estaba llegando a aproximadamente una cuarta parte de los 190 millones de brasileños.

El programa denominado Bolsa Familia también está incrementando la influencia de las mujeres en casa y en la economía. Se están entregando fondos a la mujer de la familia en 93% de los casos, a través de una política de gobierno. Esto significa que las mujeres en Brasil está a cargo de 645 millones de dólares adicionales por mes.

Viviane Ribeiro, de 26 años, utiliza sus 71 dólares para comprar comida, útiles escolares y ropa para sus dos hijos. Lo que resta lo gasta en un curso de un año para convertirse en técnica patóloga clínica. El nuevo empleo le proporcionará más ingreso en menos horas de las que dedica como cajera de minisupermercado, así que podrá pasar más tiempo con sus hijos, comentó.

"Las mujeres saben cómo administrar mejor el ingreso para la familia", señaló. "Las mujeres saben cuando se está quedando la cocina sin fruta, vereduras; cuando los niños necesitan algo. Cuando algo falta en casa, ellas no salen a comprar cigarrillos, a beber alcohol", agregó.

El impacto de programas como Bolsa Familia y otras políticas enfocadas en las mujeres son cuantificables. Según el censo del 2010, 38,7% de las mujeres dijeron que son las jefas de grupo familiar; otro 29,6% dijo que la responsabilidad es compartida con sus parejas.

Claramente hace falta mucho por hacer. Las mujeres aún enfrentan mucha discriminación, y todavía hay una alta incidencia de violencia en el hogar, entre otros delitos de género. Según una encuesta publicada por una institución investigadora brasileña en el 2011, cinco mujeres son golpeadas por sus parejas cada dos minutos en el país.

En el primer semestre del 2010, mujeres en Brasil llamaron a un número telefónico de ayuda a víctimas de violencia doméstica denunciando 70.000 amenazas o agresiones por parte de sus parejas. Esto es una mejoría con respecto a hace 10 años, cuando no existía esa línea de ayuda y según la encuesta un promedio de ocho mujeres eran agredidas cada dos minutos.

Tener a mujeres en puestos de conducción probablemente llevará a políticas que mejorarán esas estadísticas. Más rostros femeninos además, con el tiempo, reducirán la discriminación que aún existe contra las mujeres en la política y otros ámbitos, dijo D'Avila.

"Si una mujer es joven y está en el poder, es porque es bonita; si se trata de un hombre, es porque es brillante; si una mujer es enérgica, está histérica; si lo es un hombre, es fuerte y tiene convicción", enfatizó. "Dilma está ayudando mucho, pero el sendero aún es muy largo", agregó.

Tomado de Yahoo Noticias