*** Las cabalgatas, algunas declaradas de interés turístico, y el día de Reyes son antiguas tradiciones con las que terminan las celebraciones navideñas en España.

Las ciudades y numerosos pueblos de España vieron pasar este lunes las asombrosas cabalgatas, algunas multitudinarias, que anuncian la llegada de los Reyes Magos de Oriente para entregar millones de juguetes y otros regalos a niños y adultos, que también les piden paz, trabajo y salud.
La lluvia y el frío, incluso el hielo y la nieve, obligaron a adelantar, cambiar itinerarios, acortarlos o recurrir este año a recintos cerrados para evitar las inclemencias de la borrasca Francis.
Entre las más espectaculares, las de Madrid y Barcelona (noreste) se mantuvieron como estaban previstas, pero otras localidades reprogramaron las actividades reales y alguna, como la ciudad norteafricana de Melilla, tuvo que cancelarlas excepcionalmente a causa de una tormenta.
Esto no impedirá que sus majestades hayan entregado, como todos los años, un cargamento de ilusión mañana, 6 de enero, festividad de la Epifanía del Señor, o Adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús.

Las cabalgatas, algunas declaradas de interés turístico, y el día de Reyes son antiguas tradiciones con las que terminan las celebraciones navideñas en España.
Ahora, sin embargo, los Magos de Oriente no se desplazan en camello, como hace dos milenios, sino que utilizan los medios de locomoción de estos tiempos: automóvil, helicóptero, barco… para llegar a tiempo a todos los hogares la noche próxima, que será de temperaturas bajo cero en buena parte del país.
Y como es invierno en España, los Reyes también llegan esquiando, como en Sierra Nevada, en Granada (sur).
La cabalgata de Madrid, que termina con fuegos artificiales, recorre todos los años un largo eje viario norte-sur hasta llegar a la céntrica plaza de Cibeles, donde el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, saluda a los Reyes a las puertas del ayuntamiento.

Desfilaron hoy 2.100 personas entre artistas y personal de apoyo, mientras decenas de miles de niños y padres se agolpan a ambos lados para ver a sus “ídolos” Gaspar, Melchor y Baltasar y sus séquitos en grandes carrozas.
Con el lema “El saber es compartido” y en medio de una gran expectación, los Reyes pasaban acompañados de abanderados, cientos de pajes, actuaciones artísticas muy variadas y grandes estructuras móviles.
Cuando hoy desembarcaron en el puerto de Barcelona, fueron también recibidos por alcalde de la ciudad, Jaume Collboni. Y Melchor pidió a todos los niños que no pierdan nunca la ilusión de hacer del mundo un lugar mejor porque así se da el primer paso para que sea posible.
Escenógrafos, coreógrafos, músicos, bailarines y otros artistas, varios internacionales, se implicaron a fondo en la cabalgata barcelonesa, que sabe combinar tradición y las últimas tecnologías para un mayor disfrute.
Otra de las grandes celebraciones de Reyes es la de Sevilla (sur), con un cortejo real compuesto este año por 33 carrozas que admiraron entusiasmados pequeños y mayores desafiando a una lluvia momentánea.
Además de casi un millar de beduinos, en la cabalgata participaron ocho bandas de música, algo más de una veintena de caballistas y 300 voluntarios de apoyo a la organización. Y se arrojaron miles de caramelos, una costumbre de todas las cabalgatas españolas.
Según la tradición, los Reyes, que son sabios, llevan regalos a quienes fueron buenos el año anterior; y carbón a los que se portaron mal. Tampoco dejan nada a quien esté despierto cuando llegan. EFE



