miércoles, enero 28, 2026
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«Honduras vuelve al CIADI». El presidente Asfura envía una señal clave al mundo

Tegucigalpa, Honduras

«EN SU PRIMER DÍA, EL PRESIDENTE ASFURA ENVÍA UNA SEÑAL CLAVE AL MUNDO:
HONDURAS VUELVE AL CIADI»

Por: Humberto N. Macias
Que una de las primeras decisiones del presidente Nasry Juan Asfura haya sido comunicar
formalmente al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones
(CIADI) la intención de Honduras de reincorporarse al Convenio no es un detalle menor.

Que esto ocurra en el primer día de su administración tiene un valor político, económico y
simbólico profundo: marca prioridades, define rumbo y envía un mensaje inmediato tanto
al país como a la comunidad internacional.

Tras años de incertidumbre, el nuevo gobierno inicia su mandato dejando claro que
Honduras busca reconstruir confianza, restablecer previsibilidad jurídica y volver a
insertarse en los mecanismos internacionales que permiten resolver conflictos de manera
ordenada y pacífica.

La administración anterior, encabezada por la presidenta Xiomara Castro, decidió retirar a
Honduras del CIADI ante la preocupación por los arbitrajes internacionales promovidos
contra el Estado. Esa inquietud, en abstracto, era comprensible, especialmente a la luz de
las expropiaciones que se llevaron a cabo durante ese período. Sin embargo, la decisión
resultó equivocada y, en la práctica, profundamente contraproducente.

La denuncia del Convenio no redujo los arbitrajes; los multiplicó. Al anunciar la salida, se
obligó a los potenciales reclamantes a presentar sus casos de forma acelerada para no
perder acceso al foro arbitral. En lugar de cerrar la puerta, se provocó una avalancha de
reclamaciones, dejando a Honduras expuesta a litigios complejos y costosos, mientras se
deterioraba gravemente la percepción internacional del país. El impacto fue claro: mayor
inseguridad jurídica, desconfianza de los inversionistas y una fuga de capitales que
Honduras todavía sufre.

Que el presidente Asfura haya optado por corregir ese rumbo desde el primer día demuestra
una lectura más realista de la situación nacional. Reincorporarse al CIADI no significa ceder
soberanía. Significa reconocer que los conflictos existen y que es preferible resolverlos en
un marco jurídico neutral, predecible y basado en reglas, en lugar de hacerlo mediante
incertidumbre, confrontación política o aislamiento.
Honduras no puede permitirse prolongar el daño económico de los últimos cuatro años. El
país necesita inversión, empleo y crecimiento, y eso solo es posible cuando existen reglas
claras y mecanismos confiables para resolver disputas. El arbitraje internacional cumple
precisamente esa función.

También conviene recordar por qué estos mecanismos existen. Antes del arbitraje
internacional, las controversias entre Estados e inversionistas extranjeros solían resolverse
mediante presión diplomática y, en casos extremos, mediante el uso de la fuerza.

El arbitraje fue creado para evitar esa escalada y ofrecer soluciones pacíficas.
Hoy, esa lógica vuelve a ser relevante. Acontecimientos que habrían parecido impensables
hace poco —como la extradición de Nicolás Maduro en enero de 2026 y el aumento de
tensiones globales— nos recuerdan que los conflictos entre Estados no son solo un asunto
del pasado.

En ese contexto, reafirmar el compromiso con mecanismos de resolución
pacífica no es solo prudente: es necesario.

Que esta decisión se haya tomado el primer día de gobierno merece reconocimiento. No
resolverá todos los problemas de inmediato, pero establece una base indispensable para
recuperar credibilidad, atraer inversión y comenzar a revertir la fuga de capitales. Honduras
no puede crecer aislada del mundo, y este gesto inicial del presidente Asfura señala, con
claridad, un retorno a la estabilidad, la responsabilidad y la razón. Humberto N. Macias/
Movimiento Libertario de Honduras

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