*** Según Emerson, un peruano radicado en Río y que es uno de sus vendedores, en esta época las ventas mejoran y por eso hay que acoplarse a la demanda.

A una semana del Carnaval de Río de Janeiro, los comercios de la ciudad comienzan a abarrotarse de gente en busca de disfraces y adornos con lentejuelas para bailar y cantar al ritmo de las comparsas callejeras de la más emblemática fiesta de Brasil.
En los días previos al carnaval, que comienza oficialmente el viernes de la próxima semana y se extiende hasta el 18 de febrero, los “blocos de rua” inundan con música y color los rincones de la ciudad brasileña al ritmo del potente batuque de las percusiones, y para esa parranda gratuita todos quieren vestir atuendos llamativos.
El Saara, una populosa zona comercial en pleno centro de Río, es visita obligada para cariocas y turistas que quieren comprar su atuendo o diseñarlo para lanzarse a la diversión.
A pocos días de que comience la fiesta, el tradicional comercio carioca ya recibe más visitantes de lo habitual, que aprovechan las primeras horas del día para recorrer las calles atiborradas de mercancías para todos los gustos.

Desde telas multicolores con pedrería y sostenes de lentejuelas hasta faldas de tul, máscaras y blusas de red, todo puede combinarse con diademas de plumas, de diablo o de angelito, antifaces y una amplia variedad de sombreros, corbatines y abanicos gigantes.
Las tiendas, que en su mayoría venden productos para el hogar y ropa, incluyen entre sus variedades este tipo de adornos en esta época del año.
Otras deciden transformarse por completo. EFE conoció una especializada en camisetas y artículos de rock, que durante el carnaval deja de lado el negro característico de los accesorios de este género para llenarla de color.
Según Emerson, un peruano radicado en Río y que es uno de sus vendedores, en esta época las ventas mejoran y por eso hay que acoplarse a la demanda.

Y es que Saara se caracteriza por la variedad y los precios. Esos factores fueron los que llevaron a Mariane a visitar sus tiendas “pues hay muchas opciones y es mucho más barato que en otros lugares”, según dijo a EFE.
Para este año los brillos marcan la parada y esta joven carioca de 21 años quiere estar a la altura de la moda carnavalesca con algo de pedrería o lentejuelas.
Se espera que unos ocho millones de personas, entre residentes y turistas disfruten este año del carnaval de Río de Janeiro.
Solo para la fiesta callejera, la ciudad contará con 460 comparsas que, hasta el 22 de febrero, le pondrán alegría y color a avenidas y barrios y de la más icónica urbe brasileña. EFE



