*** La candidata de la Agrupación Nacional, Laure Lavalette, lidera en Toulon con el 39,4 por ciento de los votos, seguida por la centrista Josée Massi con el 30,5 por ciento, según una estimación.

Tanto la extrema derecha como la izquierda radical francesas reivindicaron una importante subida en la primera vuelta de las elecciones municipales celebradas este domingo en el país, marcadas por la baja participación.
Jordan Bardella, presidente del partido de ultraderecha liderado por Marine Le Pen, aseguró que las estimaciones de voto apuntan a un resultado “en la línea de las últimas europeas y legislativas”, en las que esta formación se impuso, y aseguró que muchos de sus actuales alcaldes fueron reelegidos en la primera vuelta.
Mientras, el portavoz de la izquierdista La Francia Insumisa (LFI), Manuel Bompard, señaló que han tenido “una progresión importante” en las municipales y que en algunas localidades han multiplicado por cuatro sus resultados de 2020.
A la espera de que se conozcan resultados del recuento oficial, los dos partidos más extremos se apoyaron en las primeras estimaciones, que se refieren a la Francia rural y a las ciudades de mediano tamaño.
Bardella presumió de que Louis Aliot, regidor de Perpiñán, la mayor ciudad en manos de la extrema derecha, no tendrá que acudir a la segunda vuelta el próximo domingo al haber superado el 50 por ciento de los sufragios. También ha sido reelegido en Fréjus David Rachline, con el 51,33 por ciento.

Entre las ciudades pequeñas del sur de Francia en las que la Agrupación Nacional está obteniendo buenos resultados, según los sondeos, están Toulon y Nîmes, ambos objetivos importantes para el partido de Bardella y Le Pen.
La candidata de la Agrupación Nacional, Laure Lavalette, lidera en Toulon con el 39,4 por ciento de los votos, seguida por la centrista Josée Massi con el 30,5 por ciento, según una estimación.
En Nîmes, se prevé que el candidato de extrema derecha Julien Sanchez obtenga el 30,5 por ciento de los sufragios, empatado con el comunista Vincent Bouget, quien cuenta con el apoyo de la mayoría de los demás partidos de izquierda, según las estimaciones.
Bardella señaló que se trata de un aval a sus políticas “de buen sentido, de orden, tanto en las calles como en las cuentas” que se traducen en “una mejora de la vida de los ciudadanos”.

Aseguró también que todos los candidatos de su partido que superen en esta primera vuelta el 10 por ciento se mantendrán en la segunda, pero apeló a los otros partidos de derechas a unirse a “la ola de cambio” que representa su formación para “amplificar la dinámica”.
Todavía no hay estimaciones de voto de las grandes ciudades del país, pero el partido de Le Pen espera tener buenos resultados en Niza y Marsella, mientras que en París apenas tienen esperanzas.
Bompard, por su parte, señaló que los candidatos de LFI ganaron en ciudades como Roubaix o Limoges y que están “codo a codo” en Lille, hasta ahora uno de los bastiones socialistas.
Consideró su avance el ejemplo de que “una nueva generación, feminista y joven, como lo es la sociedad francesa, entra en la vida política del país” y apeló a los otros candidatos a apoyar sus listas para evitar el triunfo de la extrema derecha. EFE



