*** El Real Madrid había superado el derbi, Arbeloa a Simeone tras Pep Guardiola en una reivindicación continua, y sigue vivo en la pelea.

La falta de pegada de Vinícius Junior en el partido con peor promedio de su carrera, la convirtió el brasileño en eficacia con un doblete que sostiene la pelea por LaLiga del Real Madrid, remontando a un Atlético de Madrid que pagó caro dos errores defensivos y que, pese a su falta de necesidad clasificatoria, acarició el empate hasta el último suspiro (3-2), que afrontó con superioridad por la expulsión del uruguayo Fede Valverde.
Era una final para el Real Madrid. Cuestión de orgullo para el Atlético. La necesidad ante la ausencia de presión competitiva, que podía tener una doble vertiente. Con Diego Simeone, la opción de la relajación en un derbi en el Santiago Bernabéu es implanteable, pero su planteamiento se derrumbó desde dos errores defensivos de Hancko y Giménez.
Salió Simeone con su mejor equipo, con el condicionante de no contar con Pubill ni Barrios, y con una idea clara, no dejar correr al rival. Sorprendió Arbeloa renunciando de inicio a Mbappé. Una vez más su mensaje choco con la realidad. Si de verdad estaba al cien por cien, la importancia del partido pedía al máximo goleador desde el arranque. Pudo ser un premio a los que dieron la cara en su ausencia y firmaron triunfos en la adversidad.
La determinación que exigía el partido la mostró en un arranque sin premio del Real Madrid. Lo evitó Musso, con una buena mano a un disparo de Carvajal, la gran sorpresa del once de Arbeloa sentando a Trent. Y el poste, cuando el momento imponente de Fede Valverse salió a relucir con un largo auto pase para irse de Hancko y un derechazo que repelió la madera.

Nada alteraría el plan de un Atlético de Madrid tranquilo en el primer acto, con líneas juntas, que apenas concedió en defensa y buscó ser vertical con velocidad en el contragolpe. Lo que no pudieron correr los madridistas lo hicieron los rojiblancos para sacar a relucir carencias del rival.
Así perdonó Marcos Llorente, el mejor si había que responder a la exhibición física de Fede. Con la lectura inteligente de Griezmann en el pase y un potente disparo raso que salvó Lunin como pudo, en dos tiempos, antes de que Carvajal se llevase por delante al rival, que pidió penalti tras un fuerte golpe en la cabeza en su caída.
El derbi tuvo ritmo alto hasta que el cansancio irrumpió por los pocos cambios en dos onces con desgaste europeo. Faltó velocidad en un Real Madrid que añoraba a Vinícius en la primera parte, de nuevo huyendo del marcaje de Llorente, sin encontrar desequilibrio por el carril central. Fue con centros de Carvajal, mejor en fase ofensiva que defensiva, como se acercó al gol. Suave al disparo de Güler y a la cabeza de Tchouaméni, que acarició el poste con su remate al borde del descanso.
Ya perdía por entonces el Real Madrid, que había lamentado una acción salvadora bajo palos de Giuliano tras un córner cerrado de Güler que remató en dos ocasiones Vinícius, y el primer golpe de un Atlético que añoraba más presencia ofensiva de un desaparecido Julián Álvarez, cuando castigó con precisión de cirujano.

Con Carvajal fuera de zona irrumpió Ruggeri por el costado izquierdo, encontró la genialidad de Guiliano dentro del área, que de tacón habilitaba a Lookman, al que no seguía Fede y Carvajal llegaba tarde para frenar su definición ante Lunin superado por el desorden defensivo.
La Liga se le escapaba entre las manos al Real Madrid que tiraba de orgullo para cerrar el primer acto y encerraba en su terreno al Atlético. Tenía 45 minutos para evitar la sentencia del Barcelona y le bastaron tres para dar la vuelta al partido. Desde un doble error grosero.
Un penalti con inocencia de Hancko, sobre Brahim, pegado a línea de fondo, precipitado en su entrada. No le pudo la presión de haber fallado a Vinícius. Asumió la responsabilidad, engañó con el cuerpo y golpeó con potencia. Era el primer tanto encajado por Musso en LaLiga desde su llegada a España. Con rapidez encajó el segundo, cuando Giménez convirtió en regalo un balón que debió despejar con contundencia. De nuevo la fe de Valverde salía al rescate. Robo y golpeo cruzado en carrera a la red.
El derbi por creencia y exigencia, se teñía de blanco. Era el momento de pasar al plan b de Simeone, con Nico, Sorloth en punta y el riesgo de Nahuel Molina sobre Vinícius. El argentino inspirado en el golpeo, repitió el tanto para enmarcar de hace una semana en el Metropolitano en el Bernabéu. Había avisado con su primera aparición ofensiva Julián, cuando otro disparo de empeine lejano de Nahuel dibujó una nueva trayectoria a la escuadra.
Un nuevo examen aparecía para un Real Madrid obligado a remar para seguir en la pelea por los títulos grandes. Fue cuando, ya con Mbappé en el césped, irrumpió el desquite de Vinícius en un partido que se le atragantaba. Apenas un tanto hasta el derbi del que fue gran protagonista con su doblete, aprovechando la ausencia ya en la marca de Llorente, para irrumpir con fuerza en la jugada desde la banda hacia dentro y soltar un buen disparo que no pudo frenar en la ayuda Baena.
Ahora sí, el derbi parecía sentenciado, pero de nuevo una acción devolvió la incertidumbre hasta el pitido final. El colegiado Munuera Montero castigaba con roja directa una patada de Fede a Baena, con cuentas pendientes del pasado. El Real Madrid con diez, con Mbappé y Bellingham en el campo cortos de ritmo competitivo, se veía obligado a defender el triunfo en su área.
Lo hizo con el factor fortuna aliándose con Lunin, en un gran disparo de Julián Álvarez que repelió la cruceta, y con miedo en cada centro lateral al área buscando la cabeza de Sorloth. Lunin con un vuelo para la foto detuvo en el añadido al noruego y mostró firmeza abajo al último chut, de Baena. El Real Madrid había superado el derbi, Arbeloa a Simeone tras Pep Guardiola en una reivindicación continua, y sigue vivo en la pelea. EFE



