*** La restauración se prolongará durante 4 años y se financiará principalmente gracias a fondos recolectados por la Sociedad de Amigos del Louvre por valor de 4 millones de euros.

El Museo del Louvre emprenderá a partir de otoño el proyecto de restauración más ambicioso de su historia con los 24 cuadros de gran formato que componen el ciclo de María de Médici, de Peter Paul Rubens, encargado por la viuda de Enrique IV de Francia en 1621 y considerado una de las series más importantes del Barroco.
La restauración se prolongará durante 4 años y se financiará principalmente gracias a fondos recolectados por la Sociedad de Amigos del Louvre por valor de 4 millones de euros.
“El Departamento de Pintura nunca había lanzado una operación de restauración de tal envergadura”, explicó este martes Sébastien Allard, director de esta sección del museo parisino, al presentar los detalles del proyecto a la prensa.
Actualmente se encuentra en fase de licitación para determinar qué compañías se harán cargo de la restauración, en la que trabajarían alrededor de medio centenar de personas hasta su finalización.

La restauración se realizará ‘in situ’ en la misma sala que alberga actualmente las obras, donde desarrollarán su labor dos equipos de restauración a la vez para poder finalizar las tareas en el plazo estimado.
Eso obligará al cierre al público de ese espacio -que a su vez también recibirá modernizaciones en sus infraestructuras y equipos de seguridad- a partir de este mes de mayo, ya que de realizarlo fuera del museo las restauraciones se prolongarían durante más de una década.
Son en total 293 metros cuadrados de telas a restaurar y los orígenes de esta iniciativa se remontan a 2016, cuando los expertos de la pinacoteca más visitada del mundo comenzaron a realizar complejos estudios sobre los cuadros.
Su estado no fue juzgado “satisfactorio”, ni para la presentación al publico ni para su conservación a largo plazo, ya que por una parte las obras poseen grandes capas de barniz que se han ido “caramelizando” (es decir, volviéndose marrones), como precisó Allard, y por la otra se aprecia un problema de despegue progresivo de la pintura de su soporte material.
La restauración permitirá, por tanto, redescubrir las tonalidades originales que el pintor flamenco dio a los cuadros, como ya ha ocurrido recientemente con otras obras de talla monumental emblemáticas del Louvre, como ‘La Libertad guiando al pueblo’ (La Liberté guidant le peuple) de Eugène Delacroix.
En total, desde sus inicios en 2016, el proyecto se prolongará casi una quincena de años hasta su conclusión, pero los diez años de estudios sobre las obras han dejado ya algunos datos interesantes que cambian la percepción de la serie pictórica, que fue uno de los encargos más importantes realizados por la monarquía francesa durante el Antiguo Régimen.
Por ejemplo, las decenas de radiografías realizadas a los cuadros desvelaron que Rubens (1577-1640) fue cambiando algunas de las figuras iniciales, es decir, que pese a la magnitud de la tarea encomendada reflexionó mucho las composiciones, las adaptó y las transformó, como precisó este martes en la presentación Blaise Ducos, responsable del departamento de pintura flamenca del Louvre.
Toda la información que vaya apareciendo con esta restauración va a “revolucionar” la concepción que tenemos de la pintura de Rubens y de su forma de trabajar, aseguró por su parte Allard, y las conclusiones serán publicadas por los expertos del Louvre tras las restauraciones.
El ciclo de María de Médici fue un encargo destinado a decorar el Palacio del Luxemburgo de París y buscaba enaltecer la vida de la reina madre de Francia, que fue enemiga del influyente cardenal Richelieu.
La exuberante obra mezcla realidad histórica y mitología y se desveló con ocasión del matrimonio de su hija con Charles I de Inglaterra, por lo que el ciclo es a la vez un objeto “político y de apariencias”, apuntó Ducos, profundamente imbricado en la historia de Europa.
También tiene mucha relación con la propia historia del Palacio del Louvre, ya que su traslado a este recinto en 1793 fue uno de los hitos que marcaron su conversión en museo. EFE



