*** La titular del CNA advirtió que la seguridad en Honduras requiere fortalecer instituciones y no replicar modelos que, según dijo, pueden debilitar el Estado de derecho.

La directora ejecutiva del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos calificó el denominado “Plan Bukele” como una receta fallida para la realidad hondureña, al señalar que el modelo de seguridad aplicado en El Salvador no puede replicarse de forma efectiva en el país debido a sus diferencias geográficas, políticas e institucionales.
Castellanos advirtió que intentar trasladar este tipo de estrategias implicaría riesgos para el equilibrio democrático, al requerir una concentración de poder y una posible afectación a los contrapesos institucionales, por lo que consideró que Honduras debe enfocarse en el fortalecimiento del sistema de justicia, la profesionalización policial y políticas integrales de seguridad.
“En los pasillos del poder regional, una sombra se extiende con la pretensión de convertirse en un remedio milagroso: el denominado “modelo Bukele”. Es una seductora promesa de orden absoluto, una narrativa de mano dura que asegura acabar con nuestros males. Sin embargo, intentar trasplantar esta arquitectura de control social a Honduras no solo es una ingenuidad política, sino un riesgo estructural de enormes proporciones”, subrayó Castellanos.

A lo que defendió que Honduras “país no es un laboratorio pequeño y dócil”, que es un complejo entramado de realidades geográficas, políticas y sociales que convierten cualquier intento de réplica en una apuesta condenada al fracaso y al deterioro institucional, además afirmó que es una aspiración difícilmente alcanzable.
“El Estado no llega donde la naturaleza y la falta de infraestructura le cierran el paso; pretender aplicar un cerco militar al estilo salvadoreño en un país con estas condiciones es ignorar la realidad física que dicta el ejercicio efectivo de la soberanía”, explicó.
Finalmente, Castellanos destacó que replicar esta estrategia es un golpe a la institucionalidad misma, a lo que llevaría debilitar la independencia de las cortes, cooptar el Ministerio Público y reducir el pluralismo bajo la excusa de la seguridad, “Honduras no es un tablero donde un solo jugador mueve todas las piezas; es un sistema de fuerzas políticas en tensión”. ED/Hondudiario



