*** Para Hidalgo, uno de los principales retos para que estas empresas puedan crecer es el acceso a la financiación, especialmente en determinadas etapas de desarrollo y en algunos sectores.

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que conforman el 99,8 % del tejido empresarial español y el 90 % a nivel mundial, desempeñan un papel clave en la actividad económica y la creación de empleo, aunque los expertos coinciden en que uno de los grandes retos es impulsar su crecimiento para mejorar la productividad.
Estas empresas “hacen que el tejido productivo se condense, que sea más sólido”, pero el economista de la Universidad Pablo de Olavide, Manuel Hidalgo, ha advertido a EFE que “un mayor número de ellas no indica un tejido más desarrollado o una economía más dinámica”.
Con motivo del Día Internacional de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas, que se celebra el próximo 27 de junio, Hidalgo ha insistido en que las mipymes constituyen “la semilla” del tejido empresarial y que lo ideal es que “se transformen en otras más grandes” para generar, a largo plazo, “una economía productiva, con salarios elevados y empleos de calidad”.
A nivel mundial, las mipymes representan más del 90 % de las empresas y, en promedio, generan el 70 % del empleo, de forma que aportan alrededor del 50 % del PIB mundial, según datos recogidos por la ONU.
En el caso de España, las pequeñas empresas concentran el 53,22 % del empleo, por encima de la media de la Unión Europea, que se sitúa en el 46,8 %, según datos de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme).
Asimismo, Cepyme estima que aumentar el tamaño medio de las compañías permitiría generar un millón de puestos de trabajo e incrementar el PIB nacional en un 5,6 %.
En esta línea, el economista jefe para España y Portugal en BBVA Research, Miguel Cardoso, ha subrayado que “en España, las microempresas son menos productivas y más numerosas que en países como Alemania, mientras que las medianas y grandes son igual de productivas que en economías más avanzadas”, por lo que “reducir el diferencial de productividad pasa por subir el porcentaje de empresas medianas y grandes”.
La importancia de estos negocios es aún mayor en América Latina y el Caribe, donde los emprendedores constituyen más del 99 % del tejido empresarial, contribuyendo a la cohesión territorial y la base productiva de la región, según el Consejo de Empresarios Iberoamericanos.
Para Hidalgo, uno de los principales retos para que estas empresas puedan crecer es el acceso a la financiación, especialmente en determinadas etapas de desarrollo y en algunos sectores.
En este contexto, la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) -entidad que colabora con EFE en la difusión de este contenido-, ha destacado, en una nota de prensa, la necesidad de facilitar “la financiación y el acompañamiento adecuado” a los emprendedores.
Esta fundación apoya a más de tres millones de emprendedores de escasos recursos en cinco países de Latinoamérica.
“Con el acompañamiento adecuado, los emprendedores han creado casi 180.000 empleos en el último año, unos puestos de trabajo que son fundamentales en contextos con pocas oportunidades laborales (…) Hemos podido comprobar que los negocios que contratan, crecen y multiplican el impacto del crédito en el emprendedor y en su entorno”, ha señalado Javier M. Flores, director general de la FMBBVA.
Un ejemplo es la emprendedora dominicana Flor Delirio, quien estudió dermatología y cosmética y con 19 años creó su pequeña empresa de pedicuras y manicuras a domicilio y que, gracias al apoyo del Banco Adopem, entidad de la FMBBVA en República Dominicana, ha podido abrir su propio salón de belleza al que acuden ya 800 clientes. EFE



