InicioOpiniónEl oscuro legado de las llantas quemadas; el impacto invisible

El oscuro legado de las llantas quemadas; el impacto invisible

Tegucigalpa, Honduras

Mario Renan Funes Caballero

MSc. Cambio Climatico

El Pacto con la Tierra: La llanta es la única parte que toca el suelo, el puente entre el sueño de velocidad del conductor y la realidad del asfalto y la tierra.

Las llantas de vehículos se fabrican principalmente con una mezcla compleja de caucho de hule natural (del árbol Hevea brasilienses) y caucho sintético (derivado del petróleo), reforzadas negro de humo, sílice, acero y fibras textiles (poliéster, nailon).

Estos materiales se ensamblan y vulcanizan con calor (aprox. 180°C) para darles su forma, resistencia y elasticidad.

Las llantas, tienen una estructura compleja formada por diversos materiales, como caucho de hule natural y sintético (40-45%); un encordado de acero y negro de carbón (27-33%), vulcanizado con azufre (1.5-2.5%), fibra textil y algunas sustancias químicas.

El desarrollo de la llanta de vehículos fue un proceso evolutivo: Charles Goodyear inventó el caucho vulcanizado en 1839, pero John Boyd Dunlop patentó la primera llanta neumática (inflable) práctica en 1888.

Posteriormente, los hermanos Michelin revolucionaron la industria al crear el primer neumático desmontable para automóviles.

Los materiales en sus componentes es un proceso difícil, por lo que el reciclaje de las llantas usadas, ya existen diferentes empresas en el mundo que ofrecen el servicio de manejo de llantas usadas, procesándolas para convertirlas en materia prima para asfalto, pistas de atletas, alfombras, sistemas de cintas de riego por exudación, entre otros.

El manejo de las llantas usadas se encuentran su apilamiento, entierro, reúso (reencauchamiento) y reciclaje (en ingeniería civil, regeneración del caucho, generación de energía, producción de asfalto o fabricación de nuevos materiales).

El problema del manejo y la disposición de las llantas usadas, en Honduras, y en el mundo en general en la actualidad es un tema de gran interés, que concierne no sólo a las autoridades ambientales, municipalidades, sino también a la comunidad en general.

La disposición final de las llantas usadas representa un problema estético, técnico, económico, medio ambiental y de salud pública almacenamiento de las llantas en grandes cantidades presenta el inconveniente de que ocupan mucho espacio, además son difíciles de compactar en botaderos de cielo abierto, y en un relleno sanitario, haciendo este proceso costoso y poco viable.

Su almacenamiento y disposición ha llevado a que parte del manejo que se realiza con las llantas consiste en la quema incontrolada e inconsciente de este residuo, liberando gases tóxicos al ambiente, como monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2) y compuestos orgánicos volátiles (COV’s), entre otros  al igual que contaminantes peligrosos, como hidrocarburos policíclicos aromáticos (HAP’s), dioxinas, furanos, ácido clorhídrico, benceno, bifenilos policlorados (PCB’s), y metales pesados como arsénico, cadmio, níquel, cinc, cromo y vanadio, entre otros, los cuales, al hacer parte del agua, suelo y aire generan impactos negativos considerables al medio ambiente, y afectan la salud de las personas y la estabilidad de los ecosistemas en general

En estudios realizados se concluyó que gran parte de las llantas, luego de su uso, son almacenadas en depósitos clandestinos, techos o patios de casas y viviendas, y espacios públicos (lagos, ríos, quebradas, calles y parques), con graves consecuencias en términos ambientales, económicos, sociales y sanitarios.

Las llantas usadas se convierten en el hábitat ideal para vectores como cucarachas, ratas y zancudos que transmiten enfermedades como dengue, malaria, fiebre amarilla y encefalitis equina. Cuando las llantas usadas se disponen en botaderos a cielo abierto contaminan el suelo y los recursos naturales renovables, y afectan el paisaje. Además, generan dificultades en la operación en los rellenos sanitarios.

De igual forma, algunos subsectores utilizan las llantas usadas como combustible en sus procesos productivos en forma inadecuada. Asimismo, grupos informales que forman parte de la cadena de llantas usadas, las queman a cielo abierto para extraer el acero, generando problemas de contaminación atmosférica.

En estudio realizado en algunos municipios de Honduras se encontraron casos en los que cierto porcentaje (35%) de las llantas generadas luego de su uso eran entregadas a recolectores informales, los cuales finalmente las quemaban a cielo abierto y en protestas en las carreteras principales. Este es el oscuro legado de las llantas quemadas el impacto invisible

En Honduras, las llantas usadas son consideradas residuos especiales y están reguladas en algunas municipalidades, bajo normativas ambientales, prohibiéndose su quema, entierro o abandono en espacios públicos.

Existen esfuerzos de gestión responsable, como el procesamiento en plantas de cemento para su eliminación segura, y programas de reciclaje.

De acuerdo con la regulación ambiental Honduras, los posibles impactos adversos de la generación y manejo inadecuado de llantas usadas; por ello, el Ministerio mi Ambiente, SERNA, se establecieron los sistemas de recolección selectiva y gestión ambiental de llantas usadas y se adoptaron otras disposiciones.

Sin embargo, a la fecha estos residuos continúan siendo dispuestos en solares baldíos, campos de futbol, calles, ríos, quebradas y zonas verdes, donde luego son recogidos por personas que los acumulan en predios no autorizados, como botaderos a cielo abierto, para quemarlos al aire libre de forma ilegal, a fin de obtener el acero de su estructura, para luego comercializarlo como chatarra. lo que representa un serio impacto negativo a la salud y medio ambiente.

La quema de llantas en Honduras en protestas en carreteras principales; libera metales pesados y compuestos tóxicos (dioxinas, furanos) que contaminan severamente el aire, suelo y agua, causando daños crónicos a la salud humana.

El humo negro provoca infecciones respiratorias, cardiovasculares, cáncer y daños a la piel y ojos, siendo un riesgo grave en zonas urbanas. 

Efectos en el Medio Ambiente y la Salud en Honduras:

Aire: La combustión libera humo negro cargado de partículas PM2.5, dióxido de azufre, monóxido de carbono y metales pesados (plomo, cadmio). Esto deteriora la calidad del aire, provoca irritación de ojos, nariz y garganta, y empeora enfermedades respiratorias como asma y bronquitis.

Agua: Los residuos de la quema se filtran al subsuelo, contaminando acuíferos y fuentes de agua con químicos disueltos. También contribuye a la lluvia ácida, la cual aumenta la toxicidad en ríos, quebradas, lagos y lagunas, dañando la vida acuática.

Suelo: Los químicos y metales pesados depositados acidifican el suelo, cambiando su estructura y afectando la fertilidad de la tierra. Además, las llantas acumuladas son criaderos de vectores (malaria, dengue, Zika).

Salud Humana: Inhalar este humo produce mareos, náuseas, cefaleas, procesos inflamatorios respiratorios agudos y riesgo de cáncer a largo plazo.

Las personas con problemas cardíacos, niños y embarazadas son más vulnerables.

Infraestructura: La quema sobre carreteras deteriora la carpeta asfáltica, provocando fisuras y reduciendo su vida útil. 

En Honduras, esta práctica es considerada un delito ambiental y se recomienda llamar al 911 ante la detección de estos incendios. Evite el aire contaminado, y no sufra el impacto invisible. Hágalo por su salud y el medio ambiente. (Este articulo es una revisión bibliográfica de varios autores). La salud humana vale más que el dinero, no queme las llantas, cuide su medio ambiente. Hondudiario

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