*** El mensaje de reflexión destacó la importancia de dejar de lado la envidia y reconocer que la salvación es ofrecida a todos por igual.

El padre Carlos Magno, rector de la Basílica Menor de Suyapa, llamó este domingo a los hondureños a reflexionar sobre la envidia y la rivalidad, al tiempo que recordó que Dios ofrece la salvación a todos por igual, sin hacer distinción entre las personas, destacó que Dios ofrece la salvación a todos por igual, sin distinción y sin importar el momento en que cada persona se acerque a la vida cristiana.
“La parábola también es una advertencia contra la envidia, ese pecado tan feo que consiste en el deseo de querer que lo bueno de los demás no sea para ellos, sino para nosotros, y por eso le reclaman al Señor”, señaló el religioso.
El padre Carlos Magno explicó que la parábola representa también una advertencia contra la envidia, un sentimiento que puede llevar a las personas a desear que los bienes o logros de los demás no sean para ellos, que Dios rechaza la rivalidad y el resentimiento entre sus hijos, ya que se trata de un pecado que puede presentarse de manera silenciosa y pasar desapercibido.

Asimismo, recordó que, de acuerdo con las enseñanzas de Jesús, las personas no deben desear para los demás aquello que consideran negativo para sí mismas, sino procurar el bienestar de quienes las rodean, por lo que llamó a tener hacia los demás los mismos sentimientos y deseos positivos que cada persona busca para su propia vida.
“Que con la misma medida con que midamos seremos medidos, recordémoslo y tengámoslo presente. Otro punto controversial es la frase que está al final de la parábola, la cual el Señor repite con bastante insistencia en el Evangelio y es referida a diferentes situaciones. Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”, subrayó.
En ese sentido explicó que no significa que únicamente los últimos alcanzarán la meta ni que los primeros quedarán excluidos, que la enseñanza de esta sentencia está en que el orden de llegada puede invertirse, pero tanto los primeros como los últimos tendrán la oportunidad de llegar.
“Significa que Dios ofrece la salvación a todos los incrédulos. Dios no hace excepción de personas. Dios ofrece en cualquier momento de la vida, Dios siempre nos espera. Significa también que los que comienzan su vida cristiana desde temprana edad, no tienen derecho también a un trato especial y a reclamar mayores derechos o una paga mejor que los que llegaron a última hora, porque la salvación es para todos por igual”, comentó. ED/Hondudiario



