*** Las fuerzas de seguridad tienen el deber de perseguir y desarticular estructuras del crimen organizado, dijo Castellanos.

La directora ejecutiva del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, opinó este lunes que Honduras ha llegado al límite de la paciencia histórica, las fuerzas de seguridad tienen el deber constitucional de perseguir y desarticular las estructuras del crimen organizado para demostrar que la ley es más fuerte que cualquier pandilla.
“Las fuerzas de seguridad tienen el deber constitucional de perseguir y desarticular las estructuras del crimen organizado para demostrar que la ley es más fuerte que cualquier pandilla. Sin embargo, en el ejercicio de esa tarea, el Estado no puede ni debe comportarse como la turba a la que combate”, opinó la directora.
La contundencia en el terreno operativo tiene que ir de la mano de una arquitectura institucional blindada, por que la fuerza in ley es tiranía, expresó Castellanos al tiempo que señaló que el pueblo hondureño está cansado de disturbios tibios frente a la delincuencia.

“La población está cansada de discursos tibios frente a una delincuencia que se cree dueña y señora de las calles. Lo que hoy exige la ciudadanía es autoridad, capacidad operativa y una limpieza profunda que devuelva la dignidad y la paz a las ciudades”, declaró en sus redes sociales.
En consecuencia, la declaratoria de determinadas estructuras criminales como asociaciones terroristas no pueden quedarse en el terreno de los “anuncios”. Puesto que la sociedad espera que el Estado brinde respuestas eficaces ante estas organizaciones.
“La declaratoria de estas estructuras como asociaciones terroristas abre una nueva etapa en la respuesta del Estado hondureño. Sin embargo, ninguna reforma penal, ningún operativo y ninguna demostración de fuerza serán suficientes si el engranaje completo de la justicia no funciona en la misma dirección”, insistió Castellanos.

En el tema de los derechos humanos, Castellanos comentó que no se trata de proteger criminales, sino de garantizar que cada golpe asestado por las autoridades tiene que ser jurídicamente impecable, sostenible y resistente.
“De nada sirve un despliegue de fuerza intimidante en las calles si los fiscales y jueces fallan después en los tribunales. Se necesitan fiscales preparados e íntegros, jueces independientes y circuitos judiciales especializados que puedan conocer estos casos con celeridad, rigor y protección frente a la corrupción y las intimidaciones”, enfatizó Castellanos.
En conclusión: “El puño del Estado tiene que golpear fuerte. Debe hacerlo sin complejos, sin temblequeras y sin concesiones frente al crimen, pero sin atajos que terminen debilitando aquello que se pretende defender. Honduras no necesita una autoridad que grite más fuerte que los criminales, necesita un Estado que sea capaz de vencerlos”. AB/Hondudiario



