*** Tras dos horas de confrontación de cánticos, la Policía disolvió a los manifestantes, que no cesaron de increpar a los acampados, así como a la prensa.

El adelanto electoral en España marcó este lunes la Fiesta Nacional española, en la que el derecho a voto de los hijos de exiliados, la crisis migratoria de Ceuta y los acampados en el centro de Madrid por el derecho a la vivienda estuvieron en el centro de las conversaciones de los asistentes a la recepción oficial que ofrecieron los reyes.
La jornada empezó con un desfile militar en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibió abucheos de parte de los congregados, como suele ocurrir en este acto que tiene lugar cada 12 de octubre.
Sánchez llegó en su vehículo oficial y, cuando descendió, ciudadanos apostados en las proximidades le insultaron, silbaron y abucheado en el que podría ser su último desfile como presidente tras las elecciones del 29 de noviembre.
El desfile congregó a casi todos los ministros, líderes regionales y principales representantes de la oposición, pero no estuvo presente el presidente del partido de ultraderecha Vox, Santiago Abascal, que viajó a Ceuta para estar “con los españoles que defienden la frontera que Pedro Sánchez ha abandonado”, según señaló en X.
A pesar de la crisis migratoria que vive Ceuta, sí acudió el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, al igual que el de Melilla, Juan José Imbroda.

Cordón policial en la acampada por la vivienda
Una vez finalizada la parada militar, parte de los espectadores se dirigieron con banderas españolas y enseñas fascistas hacia la acampada instalada en la céntrica Puerta del Sol de Madrid desde hace dos semanas para protestar por el precio de la vivienda en España.
Según contaron a EFE los acampados, los manifestantes llegaron a la plaza gritando “Ceuta no se vende” y hubo “agresiones y provocaciones”, lo que requirió la actuación de la Policía, que precedió a la detención de algunas personas.
Tras dos horas de confrontación de cánticos, la Policía disolvió a los manifestantes, que no cesaron de increpar a los acampados, así como a la prensa.
Recepción en el Palacio Real
Mientras la Policía mantenía un cordón de seguridad en la Puerta del Sol, en el Palacio Real empezó la tradicional recepción de autoridades, a la que asistieron más de mil invitados que saludaron a la familia real durante cerca de hora y media.
Este año acudió una representación de la sociedad de Ceuta, como muestra de apoyo a esta ciudad autónoma, en la que el pasado mes de julio hubo una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos, cuyas consecuencias todavía sufren tanto los migrantes como los vecinos.
Precisamente los reyes viajan mañana a Ceuta y Melilla, enclaves españoles en la costa africana que llevan 19 años sin recibir la visita de un jefe del Estado, desde que Juan Carlos I y doña Sofía viajaron en 2007.

La ley de nietos
En las conversaciones informales y declaraciones a los periodistas que los políticos suelen hacer tras la recepción de los reyes, uno de los temas centrales fue la decisión del Tribunal Supremo de mantener la medida cautelar que impedirá votar a los descendientes de exiliados españoles nacionalizados por la llamada ley de nietos.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, culpó a la oposición de impedir el voto de miles de personas con el recurso judicial que interpuso Vox, mientras que tanto los conservadores del PP como la ultraderecha de Vox celebraron la decisión del alto tribunal.
Tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, también se refirieron a sus aspiraciones electorales y ambos se mostraron capaces de ganar y de tener los apoyos para gobernar.
Así, y pese a que las encuestas apuntan, de momento, a una mayoría de PP y Vox, Sánchez está seguro de que el PSOE podrá volver a formar gobierno e incluso cree que es posible una victoria socialista.
También el líder del PP se mostró optimista en su conversación con los periodistas en el Palacio Real y dijo que su partido está muy “enchufado” de cara al 29 de noviembre, e incluso espera que siga yendo “de menos a más”. EFE



