*** Sobre la construcción de hoteles, incide que “la forma más ecológica de edificar es no demoler lo que ya está en pie”.

En las principales ciudades europeas hay hoteles míticos que forman parte de la historia de estos lugares, por lo que restaurarlos da “vértigo al principio” porque es un “trozo del corazón” de los vecinos, pero darle una nueva vida es una satisfacción, según palabras del consejero delegado de RIU Hotels & Resorts, Luis Riu Güell.
Este es el caso de The Gresham en Dublín, un inmueble histórico de la capital irlandesa que data del siglo XIX y que todavía conserva sus salones victorianos, en los que se han alojado personalidades tan diversas como los expresidentes de Estados Unidos Dwight Eisenhower y John Fitzgerald Kennedy y las actrices Grace Kelly o Elizabeth Taylor o el actor Richard Burton.
Ubicado en la icónica O’Connell Street, “la arteria histórica” de la capital irlandesa, es el edificio de mayor antigüedad de la cadena hotelera, precisamente en septiembre de este año se cumplió una década desde que la cadena hotelera adquirió este emblemático edificio en 2016, y realizó en él una completa remodelación efectuada en 2024.
“Significa devolver a la ciudad algo que siempre le perteneció, adaptándolo al siglo XXI”, ha comentado Riu Güel sobre estas reformas que dan una nueva vida a los edificios, al mismo tiempo que los modernizan en temas de insonorización, climatización o accesibilidad; eso sí, sin perder la esencia de su arquitectura primigenia.
Los edificios son algo más que un alojamiento: “Hoy en día el cliente no solo busca una cama cómoda y un buen servicio de cuatro o cinco estrellas; busca autenticidad”, ha resumido para EFE el consejero delegado.
Como ejemplos en nuestro país podemos encontrar inmuebles míticos como el Edificio España que preside la Plaza de España en Madrid; el Hostal de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela, un parador con cinco siglos de historia y vistas a la Plaza del Obradoiro, o el Hotel de la Reconquista de Oviedo, uno de los escenarios de los Premios Princesa de Asturias, que se reformaron teniendo en cuenta su papel dentro de las ciudades y la necesidad de proteger unos edificios emblema del entorno.

En el caso de RIU, ha llevado a cabo en los últimos años la reforma del citado Edificio España en Madrid, que durante décadas se había alzado al final de la Gran Vía con un uso combinado de hotel, casas y oficinas.
Estos hoteles históricos no son “metros cuadrados neutros”
“Sabemos que no estamos comprando metros cuadrados neutros, sino un trozo del corazón de los madrileños y de los dublineses [en referencia a The Gresham]”, resaltó el consejero delegado para destacar que en el Riu Plaza España han protegido los relieves originales de la recepción, de estilo ‘art déco’; las balaustradas, e incluso las botoneras de los ascensores.
Desde RIU Hotels & Resorts -empresa que colabora con EFE en la difusión de este contenido- han querido especificar que, cuando se restaura uno de estos edificios, también se revitaliza el entorno en el que se encuentra.
En Madrid, bajo su criterio, se logró devolver cierto “dinamismo a la zona” y la azotea del hotel se ha convertido en estos años en escenario de series o videoclips y en una referencia para que madrileños y visitantes disfruten de las vistas, que van desde la Gran Vía hasta el Palacio Real o los Jardines de Sabatini.

Desde el punto de vista empresarial, “la singularidad arquitectónica de un edificio histórico te da un posicionamiento de marca y un impacto orgánico que ningún edificio de nueva planta puede comprar”, ha reconocido el ejecutivo de una empresa con más de 100 hoteles en 22 países.
“La forma más ecológica de edificar es no demoler lo que ya está en pie”
Sobre la construcción de hoteles, incide que “la forma más ecológica de edificar es no demoler lo que ya está en pie”, y así se evita además la huella de carbono derivada de fabricar hormigón y acumular miles de escombros.
“Requiere una labor de orfebrería por parte de los ingenieros”, y cita de nuevo el propio The Gresham, donde la maquinaria de climatización de última generación, los recuperadores de calor o los ledes de bajo consumo se introdujeron en patinillos, falsos techos o galerías de un edificio que, hace 200 años, no se construyó para el mundo de hoy en día.
“El resultado final es un edificio histórico con una certificación y eficiencia energética propia del siglo XXI”, ha concluido. EFE



