*** Es urgente un acuerdo político amplio para preservar el calendario electoral.
El excandidato presidencial y analista político Olban Valladares, advirtió que el panorama electoral de Honduras enfrenta serios riesgos a pocos meses de las elecciones generales, debido a la incertidumbre institucional provocada por la renuncia de la consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall.
Valladares señaló que los suplentes del órgano electoral no pueden asumir funciones de manera definitiva, ya que “la suplencia solo es para ausencias temporales o ausencias no justificadas”, y subrayó que la legalidad del proceso depende de que se cumpla con el procedimiento establecido por la ley.
“El Congreso tiene las facultades de aceptar o no aceptar la renuncia y si de lo contrario, si se aceptara, vendría el nombramiento de un sustituto”, explicó.
A su juicio, la falta de consensos en el Congreso para elegir a un sustituto podría poner en peligro la continuidad del proceso electoral, pues el actual contexto no permite garantizar la estabilidad del CNE. “La presidenta Cossette López y la consejera Ana Hall … nos han impresionado por su valentía … pero abandonar el barco es dejar sola a la presidenta López”, expresó Valladares.
El analista también hizo un llamado a los actores políticos para asumir con responsabilidad su papel en este momento clave y también a la sociedad hondureña “tiene que presionar … los candidatos del Partido Nacional y Liberal deben suspender sus giras y asumir su responsabilidad”, remarcó, ya que la solución no debe dejarse únicamente en manos del órgano electoral.
Valladares incluso apuntó a la influencia del oficialismo en la actual crisis, diciendo que “el poder real está en la coordinación del Partido Libre de Gobierno”, con actores interesados en desestabilizar el proceso desde fuera del CNE.
Una “peligrosa incertidumbre”
En esa línea, el Partido Nacional de Honduras también reaccionó a la renuncia de Hall, calificándola como un “giro inesperado” y acusando al Partido Liberal de acompañar una decisión que “genera una peligrosa incertidumbre” y debilita la institucionalidad del CNE. En su comunicado, el partido opositor afirmó que esta acción compromete la credibilidad del ente y evidencia una “alarmante subordinación a intereses ajenos al bienestar de la patria”.
“Honduras merece claridad, firmeza y lealtad a los principios democráticos, no ambigüedad ni sumisión”, expresó el Comité Central del Partido Nacional en el documento, difundido desde Comayagüela.
Por su parte, el exmagistrado del desaparecido Tribunal Supremo Electoral (TSE), Arístides Mejía, recordó que existe un orden previamente definido para ejercer la presidencia del CNE y que quien sustituya a Hall debe asumir ese rol. “Yo creo que ha quedado claro un orden… si llegara a faltar la consejera Ana Paola Hall su sustituta sería la presidente, porque el otro ya tiene asignado su periodo”, explicó.
Mejía indicó que este orden no es producto de acuerdos informales, sino de una lógica institucional que se ha respetado históricamente en el organismo electoral. En su criterio, alterar ese esquema afectaría la funcionalidad del CNE en un momento crucial.
Estrategia política premeditada
En una visión más crítica, el abogado constitucionalista Oliver Erazo consideró que la renuncia de Hall responde a una estrategia política premeditada y que su salida no tiene fundamentos jurídicos sólidos. “Ella está renunciando siguiendo un libreto tras cortina… no responde precisamente a una argumentación constitucional o legal”, declaró.
Erazo también cuestionó la imparcialidad de Hall durante su gestión y afirmó que su actuación “no generaba ni un grado de confianza ni certeza en el manejo del cargo”. Según el abogado, el trasfondo de su dimisión está vinculado a intereses de una facción política que busca desestabilizar el proceso electoral.
Con todos estos elementos sobre la mesa y siendo común en la política hondureña, es urgente un acuerdo amplio para preservar el calendario electoral. De lo contrario, el país corre el riesgo de enfrentar un retraso en las elecciones generales del 30 de noviembre, con consecuencias imprevisibles para la democracia hondureña. OB/Hondudiario