*** Las lluvias torrenciales derivadas del monzón y agravadas por una tormenta tropical han provocado además cientos de muertos y desaparecidos en Sumatra, así como daños significativos en Malasia.

Los equipos de rescate de Indonesia y Tailandia intensificaron este sábado las operaciones de búsqueda y asistencia tras los deslizamientos de tierra e inundaciones que han devastado amplias zonas y causado unas 400 víctimas en todo el Sudeste Asiático.
El total de muertes computadas se mantuvo a primera hora de este sábado en 145 en Tailandia, 174 en Indonesia y unas 69 en Sri Lanka, según las autoridades de gestión de desastres de cada nación, con una cifra total de 388.
Sin embargo, se espera que dicho número se incremente sustancialmente en las próximas horas, una vez que se actualicen las cifras en ciertas regiones, como el oeste de Sumatra (al oeste de Indonesia), donde prosiguen las operaciones de búsqueda.
En Tailandia, las autoridades iniciaron este sábado un amplio dispositivo de limpieza en el sur tras las inundaciones más graves en una década, que han dejado al menos 145 muertos solo en la provincia de Songkhla (sur), donde el agua alcanzó hasta tres metros de altura.

El primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, visitó el viernes un refugio en el distrito de Hat Yai, principal centro económico del sur del país; pidió disculpas a los afectados por la magnitud de la tragedia y prometió acelerar las tareas de recuperación en un plazo de dos semanas.
Las lluvias torrenciales derivadas del monzón y agravadas por una tormenta tropical han provocado además cientos de muertos y desaparecidos en Sumatra, así como daños significativos en Malasia.
El Departamento de Prevención y Mitigación de Desastres de Tailandia, que emitió su informe diario a las 08.00 horas del sábado (1.00 GMT), mantiene activa la alerta por riesgos asociados a deslizamientos, crecidas repentinas y tormentas severas.
Expertos locales advierten de que el cambio climático está intensificando los patrones de lluvia y la fuerza de los sistemas tropicales, lo que incrementa la vulnerabilidad de la región ante inundaciones repentinas y desastres geológicos durante la temporada monzónica. EFE



