*** El Ministerio de Cultura defiende la iniciativa y asegura que los precios siguen estando en la línea de los de otros de los principales museos del mundo. Como ejemplo, la entrada al Metropolitan de Nueva York cuesta 30 dólares (unos 25,5 euros).

Los visitantes que no procedan de la Unión Europea, de Islandia, Liechtenstein o Noruega pagan desde este miércoles más por sus entradas en varios museos y monumentos de Francia, como el Louvre, Versalles, la Sainte-Chapelle, la Ópera Garnier o el castillo de Chambord.
El incremento para visitantes extracomunitarios ha elevado las entradas del Louvre de 22 a 32 euros, mientras que el Palacio de Versalles ha hecho lo propio de 22 a 25 euros, y la Sainte-Chapelle de 16 a 22.
Entre los afectados de este primer día estaba una pareja residente en Londres que ha viajado a París. Ella es ucraniana de origen, pero su pasaporte es británico. Él es natural de Hungría. Al llegar al museo del Louvre, el más grande y visitado del mundo, se vieron obligados a pagar precios diferentes: 32 y 22 euros, respectivamente, según explican a EFE.
“Como pareja, nos gustaría pagar lo mismo, pero mi entrada es más cara porque no soy de Europa, y no creo que eso sea justo”, señaló Olga, residente en el Reino Unido, que abandonó la Unión Europea en 2020.
La medida fue anunciada a finales de 2025 por la ministra de Cultura, Rachida Dati, con el objetivo de sufragar el mantenimiento del patrimonio nacional, en el que se están ejecutando grandes proyectos de restauración, como la de la Sainte-Chapelle -de varias décadas-, o la Ópera Garnier, cuya fachada sigue cubierta y deberá cerrar sus escenarios principales por reformas.
“Si quieren hacer eso, tal vez deberían dividir el total de la subida y añadirlo a todas las entradas, no separarnos así, porque no es justo”, lamentó Olga.
Pese a los detractores de la iniciativa, también hay quienes se muestran a favor, como es el caso de Jaunet, anciano francés que no la cree injusta y que, además, dijo sentirse de acuerdo con “todo lo que pueda favorecer a los europeos respecto al resto del mundo”, ya sean “chinos, rusos o americanos”.

Una familia de mexicanos que recorre Europa desde hace semanas entienden la medida pese a suponerles un mayor coste, puesto que, en palabras de uno de sus integrantes, Carlos Acosta, “no pagan impuestos en la Unión Europea”.
Su hermana, Yocelyn Acosta, añade que en su país se aplica una política similar: “En entradas, atracciones, museos o diversos de estos lugares manejan una tarifa especial para los locales del 50 %, entonces no se me hace tan raro”, explica.
Si bien Carlos dijo sentir justa la medida siempre que el incremento no sea “estratosférico”, la subida de precio le resultó particularmente impactante por el calibre de los museos afectados.
“Sabíamos que en ciertas zonas turísticas y ciertas atracciones los billetes son más caros para gente que no es de la Unión Europea, pero no me imaginé que se haría en un museo así”, dijo en referencia al Louvre.
El Ministerio de Cultura defiende la iniciativa y asegura que los precios siguen estando en la línea de los de otros de los principales museos del mundo. Como ejemplo, la entrada al Metropolitan de Nueva York cuesta 30 dólares (unos 25,5 euros).
Además, recuerda que son muchos los lugares turísticos por todo el mundo que imponen ya un precio superior a los extranjeros, como el Taj Mahal en India o la Ciudad Prohibida de Pekín. EFE



