martes, enero 20, 2026
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InSight Crime revela como rastreó el “narco-video” de Carlos Zelaya

Tegucigalpa, Honduras

*** Aunque Carlos Zelaya renunció al Congreso, de acuerdo con numerosas fuentes, sigue siendo una figura poderosa dentro del Partido Libre.

El 12 de febrero de 2025, un traficante de drogas condenado llamado Bayron Ruiz se detuvo en una bodega de Fraijanes, Guatemala, un municipio de unos 60.000 habitantes, conocido por la acidez de su café y ubicado cerca de la capital del país.

Ruiz estaba delgado. Había perdido una cantidad considerable de peso mientras estuvo en prisión para que, como dijese después, “nadie lo reconociera”. Cuando regresó a su vehículo, sus escoltas lo estaban esperando. Pero también lo aguardaban dos sicarios en motocicletas.

Posteriormente, circularon videos en redes sociales que expusieron el caos que siguió. En uno se escuchan disparos de armas semiautomáticas y se observa un cuerpo tendido en la calle. En otro, hombres armados sacan un cuerpo inerte de una camioneta Lexus SUV gris, lo introducen en la parte trasera de otra de color blanco y luego huyen a toda velocidad.

Al menos dos personas murieron en el tiroteo: un sicario colombiano, cuyo cuerpo quedó abandonado en la calle, y Ruiz, quien fue declarado muerto tras ser trasladado a un hospital en las cercanías.

Existen múltiples teorías sobre su muerte. Las autoridades especulan que podría tratarse de un negocio de drogas que salió mal, mientras que otros sospechan que fue una venganza por la cooperación de Ruiz con las autoridades de Estados Unidos como parte de un acuerdo judicial que había negociado para reducir su condena, o el desenlace de una disputa entre rivales que llevaba años gestándose.

A la intriga se suma un elemento que quizás desconocían: Ruiz fue la fuente de un video publicado por InSight Crime en el que Carlos Zelaya, cuñado de la presidenta hondureña Xiomara Castro, negocia el pago de un soborno con traficantes de drogas de alto perfil durante la fallida candidatura presidencial de Castro en 2013.

El video sacudió a Honduras. Miembros de la familia presidencial, incluido Zelaya, renunciaron a sus cargos en el gobierno, y el episodio derivó en un conflicto diplomático entre Estados Unidos y Honduras en torno a la cooperación antidrogas y de seguridad, un escenario que se volvió aún más complejo tras el indulto otorgado el 1° de diciembre por el presidente estadounidense Donald Trump al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos.

El escándalo también marcó las elecciones del 30 de noviembre, en las que el partido oficialista Libre enfrentó acusaciones de narcotráfico y corrupción similares a las que, en 2021, habían debilitado al Partido Nacional y allanado el camino para la victoria de Xiomara Castro. En las últimas elecciones presidenciales, la candidata del Partido Libre, Rixi Moncada, obtuvo el 19 por ciento de los votos y quedó en tercer lugar.

Los orígenes de la investigación

El 4 de abril de 2022 enviamos una carta a Ruiz para solicitarle una entrevista. En ese momento, se encontraba encarcelado en el norte del estado de Nueva York. La carta fue solo una de las decenas que enviamos como parte de una investigación iniciada en el otoño de 2019, tras el juicio por narcotráfico de Juan Antonio “Tony” Hernández, exlegislador y hermano del entonces presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández.

El juicio dejó dos cosas claras. Primero, que el presidente Hernández también era objetivo de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration, DEA). Segundo, que algunos de los testigos clave —líderes del clan de Los Cachiros— habían realizado una cantidad importante de grabaciones de políticos y otros traficantes antes de entregarse a las autoridades estadounidenses. Tony Hernández fue condenado y sentenciado a cadena perpetua; Juan Orlando Hernández sería condenado posteriormente en un juicio separado, antes de recibir un indulto del presidente Donald Trump.

Sin embargo, durante y después de los procesos judiciales, sólo una pequeña parte de esos videos se hizo pública, y las estrictas normas legales sobre la evidencia hicieron que obtenerlos mediante solicitudes de registros y otros mecanismos sea extremadamente difícil. Queríamos esos videos, pero también entender mejor los vínculos entre políticos y traficantes en Honduras. Como parte de ese esfuerzo, enviamos una serie de cartas —antes del inicio de la pandemia de Covid-19— a todos los traficantes hondureños que creíamos que estaban encarcelados en Estados Unidos, así como a varios traficantes de Guatemala y México que habían trabajado con redes hondureñas.

Cinco años después de comenzar con ese proceso, el 14 de mayo de 2024, recibimos un mensaje de texto desde un número guatemalteco con una foto de la carta que habíamos enviado a Ruiz.

“Usted me envió esta carta a la prisión”, decía el mensaje.

En el siguiente aparecía una captura de pantalla de los resultados de una búsqueda en Google sobre Carlos Zelaya, entonces secretario del Congreso Nacional y hermano del expresidente hondureño Manuel “Mel” Zelaya. La esposa de Mel es la actual presidenta, Xiomara Castro.

“Si le interesa informas del señor. Yo tengo algo que le puede interesar a los medios de comunicación”, escribió Ruiz en el mensaje que acompañaba la captura de pantalla.

En una llamada telefónica posterior, Ruiz dijo que tenía un video de Zelaya y pidió reunirse con nosotros en Honduras. Pero Ruiz, quien presuntamente comenzó su carrera como sicario, tenía fama de violento. Se le atribuye el asesinato de decenas de personas, entre ellas un policía al que, según versiones, habría decapitado. Un exnarcotraficante que habló con InSight Crime bajo condiciones de anonimato calificó a Ruiz como “un psicópata”. Por eso, le pedimos que enviara el video por correo electrónico.

“Se lo voy a mandar y luego le voy a explicar bien qué es eso”, dijo Ruiz durante la llamada.

Pero pasaron varias semanas y, pese a las reiteradas promesas de Ruiz de que lo enviaría, la información nunca llegó. Tal vez tenía miedo —supusimos— o quizá enviar un archivo de gran tamaño superaba sus capacidades técnicas. Tras sopesar los riesgos, decidimos reunirnos con Ruiz en persona. Días después, Jeff abordó un avión rumbo a Honduras.

La primera reunión

La noche del 4 de julio de 2024, Jeff estaba sentado cerca de la piscina de un hotel en la ciudad costera de La Ceiba cuando un hombre delgado, vestido con ropa de diseñador y una gorra de béisbol, entró y recorrió el lugar con la mirada. Jeff, aunque no estaba seguro de quién era, le hizo una seña para que se acercara.

Ambos se dieron la mano y se saludaron con un: “Mucho gusto”.

Cuando Ruiz fue arrestado en Guatemala en 2018, las fotografías que circularon en los medios de comunicación mostraban a un hombre corpulento. Pero este hombre era delgado y llevaba jeans ajustados. Como explicaría más tarde, había aprovechado su tiempo en prisión para bajar de peso, con la esperanza de pasar desapercibido.

“Nadie me va a reconocer”, le dijo a Jeff.

Cuando Ruiz recibió por primera vez nuestra carta, se encontraba en una prisión federal de Nueva York tras declararse culpable de un cargo por conspiración para el tráfico de drogas. Aunque ese delito contempla una pena máxima de cadena perpetua, fue liberado el 23 de junio de 2022, luego de cumplir cinco años de prisión.

Por lo general, un trato preferencial de ese tipo se reserva para quienes hayan brindado una cooperación significativa a los fiscales.

Cuando Jeff le preguntó por su cooperación, Ruiz adoptó un tono irónico. “Yo les dije todo”, afirmó con una sonrisa.

Tras pasar un tiempo en Estados Unidos con su deportación suspendida temporalmente, Ruiz contó que viajó a Guatemala, país del que también tiene la ciudadanía. Más tarde regresó a Honduras, dijo, para ver a su madre y porque quería sacar a uno de sus hermanos de la cárcel. Sin embargo, aseguró que planeaba volver pronto a su país de adopción, donde se sentía más seguro.

“Guatemala es más tranquila”, afirmó.

Cuando finalmente hablaron del video, Ruiz dijo que era uno de varios materiales comprometedores sobre políticos que le había entregado alguien cercano a Devis y Javier Rivera Maradiaga, los líderes de Los Cachiros. Durante más de un año, ambos grabaron innumerables videos de sus socios en el tráfico de drogas y de sus aliados políticos antes de entregarse a las autoridades de Estados Unidos.

“¿Y el video?”, preguntó Jeff. “¿Lo tiene?”

Ruiz respondió que lo había dejado en su residencia, cerca de allí.

“Mañana te lo llevo a mi casa”, dijo.

La segunda reunión

Al día siguiente, Jeff estaba almorzando junto a la piscina del hotel cuando vio entrar a un hombre con la empuñadura de una pistola asomando por la cintura del jean. Sin saber cuáles eran sus intenciones, Jeff mantuvo la cabeza gacha, pero tras recorrer el lugar con la mirada, el hombre se acercó.

“¿Estás esperando al jefe?”, le preguntó.

“Ah, sí”, respondió Jeff.

El hombre condujo entonces a Jeff hasta una camioneta nueva y reluciente que estaba en marcha afuera. Ruiz iba al volante, con una pistola entre las piernas. Otra reposaba sobre la consola central. Cuando Jeff subió a la parte trasera, ambos se saludaron y, acto seguido, Ruiz aceleró.

Mientras conducía, la conversación derivó hacia las mujeres. Ruiz le preguntó a Jeff por su experiencia con las catrachas —jerga para referirse a las mujeres hondureñas—. Se jactó de las mujeres con las que salía y se ofreció a ponerlo en contacto con algunas conocidas.

Después de unos 20 minutos, el vehículo se acercó a un retén policial. Pese a las armas que había en su interior, Ruiz se mostró tranquilo y bajó la ventanilla polarizada. En Honduras, la policía instala retenes con frecuencia y no está claro qué criterios utiliza para detener a las personas, aunque suele registrar vehículos y realizar detenciones ocasionales. En este caso, el agente les hizo una seña para que siguieran sin hacer preguntas.

Poco después, Ruiz se desvió de la carretera por un camino de tierra que conducía a una casa rodeada por muros altos. En el interior había una piscina deteriorada. Varios hombres armados vigilaban el lugar, incluidos algunos que iban en una camioneta que había seguido al vehículo que salió del hotel.

Ruiz sentó a Jeff en una mesa junto a la piscina y entró a la casa. Un par de minutos después regresó con una bolsa de seguridad bancaria. “Aquí está”, dijo con naturalidad, y se la entregó a Jeff. Luego sacó cuatro teléfonos celulares de los bolsillos y se sentó.

Jeff abrió la bolsa y encontró una memoria USB, que conectó a su computadora portátil. Comenzó a revisar el video. Pasó un rato hasta que, finalmente, en el minuto 22, el rostro de Carlos Zelaya apareció en la pantalla.

“Ahí está”, dijo Ruiz, con una sonrisa que se dibujó en su rostro.

‘Todos son hipócritas’

Después de ver el video, Jeff pasó la siguiente media hora conversando con Ruiz sobre ese material y otros temas. Ruiz dijo que lo había obtenido a través de un colaborador cercano de Los Cachiros.

Ruiz afirmó que también tenía otros videos, incluido uno de Mauricio Villeda, exlegislador del Partido Liberal y excandidato presidencial. Sin embargo, aseguró que los había escondido en distintos lugares y que hasta ese momento solo había logrado recuperar este. (Un video de Villeda reuniéndose con traficantes de drogas sería luego uno de varios materiales que, aparentemente, la fiscalía filtró a medios de comunicación hondureños en 2025).

“Todos son hipócritas”, dijo.

Los Zelaya —añadió, en referencia a Mel y Carlos— eran lo mismo que Juan Orlando y Tony Hernández, los dos políticos hondureños de más alto perfil condenados en Estados Unidos por narcotráfico. Los Zelaya han negado de forma reiterada cualquier vínculo con traficantes de drogas y Carlos, al referirse al video, aseguró que no trabajaron con narcotraficantes ni recibieron aportes de campaña de su parte.

Mientras tanto, la policía ya había sido alertada de que Ruiz había regresado a Honduras y lo estaba buscando. Alrededor de mediados de agosto, los agentes creían que Ruiz se encontraba en la vivienda de la zona de La Ceiba donde Jeff se había reunido con él. Pero, como en ocasiones anteriores, Ruiz logró escapar. Las sospechas de las autoridades eran correctas: minutos después de que se ejecutara el allanamiento, uno de los escoltas de Ruiz llegó al lugar con una prostituta colombiana que acababa de recoger en el aeropuerto para llevársela a Ruiz.

Durante el operativo de ese día, la policía encontró la bolsa bancaria con una memoria USB que contenía el video del encuentro entre los traficantes de drogas y Carlos Zelaya.

Un funcionario judicial explicó que, tras revisar su contenido, los agentes entregaron la memoria USB al Ministerio Público. Las implicaciones para el gobierno eran preocupantes. Sin tener claro cómo Ruiz había obtenido el video, algunas autoridades sospechaban que estaba trabajando para la DEA.

El ‘narcovideo’

El 23 de agosto de 2024, con el fin de corroborar la autenticidad del video, Jeff habló con Juan Ramón Matta Waldurraga, un traficante de drogas condenado que pasó varios años en una prisión de Estados Unidos antes de regresar a Honduras. Matta Waldurraga, quien según algunas versiones mantiene estrechos vínculos con la familia Zelaya, negó que la reunión mostrada en el video hubiera ocurrido, pese a que Jeff le indicó que el encuentro había quedado registrado en cámara.

El 28 de agosto, la presidenta Castro denunció el tratado de extradición con Estados Unidos que había permitido el envío de decenas de narcotraficantes hondureños a enfrentar la justicia, incluido su antecesor, Hernández, quien fue acusado el mismo día en que dejó el cargo, arrestado semanas después y extraditado a Estados Unidos en abril de 2022. El gobierno hondureño citó como detonante de esta sorpresiva decisión los comentarios del embajador de Estados Unidos sobre una reunión entre los jefes de las fuerzas armadas de Honduras y Venezuela. Posteriormente, la administración Castro envió una carta formal a las autoridades estadounidenses, activando un periodo de seis meses antes de que la medida entrara en vigor.

Para entonces, según un funcionario judicial, el gobierno hondureño ya tenía conocimiento de la existencia del video.

El 31 de agosto, Carlos Zelaya fue recibido por un grupo de periodistas al salir del Ministerio Público, en el centro de Tegucigalpa, donde ofreció una inesperada conferencia de prensa. InSight Crime aún no había publicado el video, pero Zelaya confirmó que el registro del encuentro entre él y varios narcotraficantes era auténtico, y anunció que renunciaría a su banca en el Congreso. Poco después, su hijo, José Manuel Zelaya Rosales, renunció al cargo de ministro de Defensa. En su defensa, Zelaya aseguró que creía estar reuniéndose con “empresarios” legítimos.

El 1° de septiembre, un presentador de un medio de comunicación estrechamente alineado con el Partido Libre afirmó en vivo que el periodista Jeff Ernst tenía el video. Hasta ese momento, la única persona contactada por reporteros de InSight Crime en relación con el material había sido Matta Waldurraga.

El 3 de septiembre, InSight Crime publicó el video.

Las repercusiones

La publicación desencadenó una tormenta política que aún sigue latente en Honduras. Miembros de la administración Castro la calificaron de sospechosa y sugirieron que formaba parte de una conspiración del gobierno de Estados Unidos para dañar la imagen del gobierno hondureño. Sin embargo, no pusieron en duda la veracidad del video.

Casi seis meses después, el 12 de febrero de 2025, Ruiz se detuvo en ese almacén en Fraijanes, Guatemala. Su asesinato posterior sigue siendo un misterio. Las autoridades guatemaltecas señalaron que podría haber sido el resultado de un negocio de drogas que salió mal, y las autoridades hondureñas se comprometieron a apoyar a sus contrapartes. Sin embargo, más allá del sicario que sobrevivió — y que fue condenado recientemente por el homicidio — no se ha imputado a nadie más.

Días después, el 18 de febrero, cuando estaba por expirar el periodo de seis meses tras la denuncia del tratado de extradición, el gobierno hondureño alcanzó un acuerdo con la administración Trump que permitió mantener vigente el tratado, aunque con salvaguardas contra su supuesto uso político.

El 10 de enero de 2026, la presidenta Castro anunció el retiro de la denuncia del tratado de extradición, afirmando que esa decisión demostraba el compromiso de su administración con la lucha contra el narcotráfico. InSight Crime

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