*** La comunidad china en Panamá mantiene raíces que se remontan al siglo XIX. “Tenemos más de 170 años en estas tierras; somos casi diez generaciones”, afirmó Jiang.

La histórica comunidad china en Panamá celebra este martes la llegada del Año Nuevo Lunar, que en esta ocasión está representado por el Caballo de Fuego, en medio de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China en torno a los puertos ubicados en las cercanías del Canal.
“Esto es una celebración de la comunidad de los panameños de ascendencia china (…) Se ha estado celebrando aquí, en este hermoso país, por casi más de dos siglos”, cuenta a EFE el presidente de la sociedad de beneficencia Fayen, Tony Jiang.
En el “barrio chino” del colonial Casco Antiguo de Ciudad de Panamá, la comunidad del país asiático dio la bienvenida a su Año Nuevo al encender los característicos fuegos artificiales que dieron paso al toque de los tambores y la danza del dragón.
Los dragones rojos danzaron a la entrada del barrio, entre el renovado portón imperial, faroles y confeti, ante la mirada de residentes y turistas. Panameños de ascendencia china y visitantes dieron la bienvenida al nuevo año lunar, que según el zodiaco chino está representado por el Caballo de Fuego, símbolo de vitalidad y dinamismo.

El Caballo representa a personas que nacieron en años como 1942, 1954, 1966, 1978, 2022 o 2014 -entre ellas el expresidente estadounidense Joe Biden o la excanciller alemana Angela Merkel- y es el séptimo animal del ciclo zodiacal, precedido por la Rata, el Buey, el Tigre, el Conejo, el Dragón y la Serpiente; y sucedido por la Oveja, el Mono, el Gallo, el Perro y el Cerdo.
La comunidad china en Panamá mantiene raíces que se remontan al siglo XIX. “Tenemos más de 170 años en estas tierras; somos casi diez generaciones”, afirmó Jiang.
“Estoy bien (muy) contento porque estoy honrando a mis ancestros, a mi abuelo, a bisabuelo, a tatarabuelo que llegaron en Panamá hace muchos años atrás. Eso es importante, compartirlo con la comunidad panameña”, dice Luis Chun, también de la sociedad Fayen.

Sin embargo, esa celebración se da en momentos de tensión entre EE.UU. y China en torno a los puertos ubicados cerca del Canal interoceánico así como en medio del despliegue estadounidense de su nueva doctrina ‘Monroe’ para reducir al mínimo la influencia política de Pekín en Panamá.
La Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Panamá declaró el pasado 29 de enero “inconstitucional” el contrato de 1997 que otorgó la concesión a 25 años de los puertos de Balboa (Pacífico) y Cristóbal (Atlántico) a Panamá Ports Company (PPC), filial de CK Hutchison, así como las adendas y la prórroga automática de 2021.
Dicho fallo judicial respondió a dos demandas presentadas por el contralor general de Panamá, tras una auditoría que detectó presuntas irregularidades financieras y administrativas y desencadenó un amplio debate político en el país.
CK Hutchison anunció un arbitraje contra Panamá tras ese fallo mientras que el Gobierno decidió que una filial de Maersk asumiría transitoriamente la operación de ambos puertos una vez se concrete la salida del operador hogkonés y durante el tiempo que tome realizar una nueva licitación “abierta y transparente” de la concesión.
Esto ha provocado tensión entre los Gobiernos EE.UU. y China, a quien acusa el país norteamericano de actuar con “mentalidad de Guerra Fría” frente a esta situación; también entre Panamá y Hong Kong, después de que advirtiera a la nación centroamericana de pagar “un alto precio político y económico” si mantiene la decisión.
Desde el inicio de su segundo mandato, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con tomar el control del Canal de Panamá por la supuesta influencia de China sobre esa infraestructura clave para el comercio mundial. EFE



