*** Bajo un llamado a la reconciliación y la búsqueda del “bien común”, miles de fieles hondureños abarrotaron este Miércoles de Ceniza los templos católicos.

Miles de fieles católicos hondureños abarrotaron este Miércoles de Ceniza la Basílica de Suyapa y las diversas parroquias a nivel nacional para recibir el signo de la cruz en sus frentes durante el inicio de la Cuaresma, bajo un llamado de la Iglesia Católica a emprender un camino de arrepentimiento y conversión espiritual.
El padre Juan Carlos Martínez expuso que el signo externo de las cenizas representa un “camino de arrepentimiento” y conversión mediante el cual los creyentes buscan conocer el amor de Dios y encontrarse con sus hermanos para mejorar su realidad personal.
“Realmente las cenizas que usamos son las que cantaron la victoria de la entrada de Cristo en Jerusalén. Y hoy como un acto penitencial lo exponemos en nuestra cabeza para indicarnos que nos ponemos en un camino penitencial, camino de arrepentimiento, un camino de conversión en el cual queremos conocer el amor de Dios, queremos encontrarnos con nuestros hermanos y reflexionar y meditar de forma personal en aquellas realidades de nuestra vida que tienen que cambiar y que tienen que ser mejor cada día”, dijo el religioso.

Además, recalcó que la tentación debe considerarse como una oportunidad para mostrar la condición de “hijos de Dios” y templos del Espíritu Santo frente a las pretensiones de un mundo marcado por el consumismo actual.
Reflexionó que las tentaciones de Jesús en el desierto enmarcan la realidad de la humanidad que ansía tener poder o poseer bienes materiales temporales que no generan nada bueno o admirable en la vida del ser humano.
“Realmente las tentaciones de Jesús engloban y enmarcan toda esta realidad de la humanidad. Todos en algún momento hemos ansiado tener poder, hemos deseado satisfacer todos nuestros deseos, hemos deseado poseer tantas cosas. Y en este tiempo, mundo consumista, realmente pareciera que lo que hoy tenemos ya pasó de moda, que lo que hoy tenemos ya no sirve, que mañana salen nuevos modelos en cada cosa y queremos pretender tener todo eso”, remarcó.
Indicó que este tiempo de gracia permite a las personas centrarse en su “caminar espiritual” profundo para descubrir que las cosas terrenales permanecen estáticas mientras que el bien supremo reside únicamente en la divinidad.

De igual manera, consideró que la práctica del ayuno y la oración junto a la limosna favorecen un encuentro directo con el entorno personal y acrecientan el conocimiento sobre la fe mediante el cumplimiento de la espiritualidad judía.
Por otro lado, señaló que los líderes políticos deben aprovechar esta temporada para meditar sobre el “bien común” y favorecer el desarrollo integral de la nación hondureña ante las carencias que padecen diversos sectores de la población.
“Ciertamente ellos también podrían aprovechar este tiempo como una oportunidad para reflexionar en el bien que hace falta a sus familias, en el bien que hace falta a sus vidas, pero con el poder político que ahora se les ha entregado, también el bien que necesita nuestra nación”, reflexionó.
“Muchos hondureños sufren, muchos hondureños padecen, muchos hondureños reclaman tantas oportunidades y tantas situaciones del bien común y ellos como autoridad son los que deben favorecerlos para proponernos un desarrollo integral, un desarrollo agradable para nuestra nación”, concluyó. OB/Hondudiario



