*** EI FOSDEH sostuvo que el diálogo técnico y sostenido es importante, y consideraron que, Honduras no puede seguir administrando la estabilidad macroeconómica como si fuese sinónimo de desarrollo.

El Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH), ante la visita del Fondo Monetario Internacional (FMI), consideró necesario advertir que, tras varios convenios, el país ha acumulado compromisos, metas e indicadores que no han logrado traducirse en el cambio estructural que Honduras necesita.
En la práctica, indicaron que persiste un resultado inesperado y profundamente doloroso: la migración masiva como respuesta social a la falta de oportunidades, al debilitamiento del ingreso real, así como el sistema democrático y a la precariedad de las condiciones de vida.
EI FOSDEH sostuvo que el diálogo técnico y sostenido es importante, y consideraron que, Honduras no puede seguir administrando la estabilidad macroeconómica como si fuese sinónimo de desarrollo.

La estabilidad, “cuando no se acompaña de transformación productiva, integridad pública, fortalecimiento democrático y reducción real de desigualdades, termina siendo frágil y socialmente insostenible”.
Puntualizaron que a partir de la experiencia acumulada y de los resultados observados durante los distintos convenios, subrayaron que cualquier revisión o renegociación debe partir de problemas estructurales que han permanecido sin corrección suficiente.
La mediana y baja sostenibilidad macroeconómica continúa dependiendo de las remesas, más que de la capacidad económica, productiva y exportadora del país. Esta estructura no reduce vulnerabilidades: las profundiza.

Pese a los convenios, “el presupuesto público no se ha consolidado como instrumento de desarrollo; opera con frecuencia como mecanismo de poder, asignando recursos sin metodología consistente, sin técnica apropiada y con facilitaciones desproporcionadas que abrieron espacios para la corrupción”.
La discrecionalidad, la opacidad y las debilidades de control facilitaron patrones repetidos de corrupción que erosionaron la confianza, redujeron el impacto del gasto y distorsionaron prioridades. Un nuevo convenio debe enfatizar una propuesta concreta de combate real a la corrupción.
Remarcaron que también es necesario el fortalecimiento a la frágil democracia que nos queda. Esta fragilidad institucional, sumada a la exclusión social, limita la capacidad del Estado para asegurar derechos, cohesión social y oportunidades, especialmente para la población empobrecida.

En ese sentido, desde el FOSDEH enfatizó un criterio que para ellos resulta ineludible para evitar repetir el ciclo: “El resto de las consideraciones técnicas que convenio tras convenios se acuerda, requiere de una revisión a fondo, para seguir con el Fondo y no caer más profundo en el fondo”.
“Esta revisión implica valorar, con evidencia, qué medidas funcionaron, cuáles fueron insuficientes, qué incentivos institucionales se mantuvieron intactos y cómo la arquitectura fiscal y presupuestaria siguió produciendo desigualdad, precariedad y migración”, agregaron.
Cerraron: “Honduras no debería continuar acumulando acuerdos que sostienen equilibrios macroeconómicos sin transformar las condiciones que reproducen pobreza, desigualdad, corrupción y migración. La experiencia confirma que la estabilidad sin integridad pública, sin democracia efectiva y sin cambios en la estructura productiva termina siendo una estabilidad de corta duración”. AB/Hondudiario
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Con convenio tras convenio, Honduras ha acumulado compromisos y metas que no se han traducido en el cambio estructural que el país… pic.twitter.com/bGWqimiySN
— FOSDEH (@fosdeh) February 20, 2026



