*** Un enfoque más proactivo y con perspectiva a largo plazo reconocería que, por un lado, China como mayor productor de acuicultura del mundo.

El 21 de marzo, la Comisión de Agricultura y Ganadería del Congreso Nacional y el SENASA celebraron una reunión para discutir el fortalecimiento del nivel de inocuidad alimentaria de la industria camaronera de Honduras y la mejora de su competitividad internacional. Lo que en principio parecía una noticia ordinaria llamó especialmente mi atención. En los últimos años, los medios han estado llenos de reportes sobre el impacto del viraje de la política exterior sobre la industria camaronera, entre los cuales no han faltado numerosas noticias falsas. Para la industria camaronera, este tipo de discusión no aporta ningún beneficio y resulta incluso peligrosa. La reunión celebrada el 21 de marzo puso el énfasis en la mejora de la competitividad de la industria, lo cual constituye sin duda una señal positiva para el desarrollo de la industria.
¿Cómo evaluar el impacto del viraje de la política exterior en la industria camaronera de Honduras?
Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Honduras y la República Popular China en marzo de 2023, han circulado continuamente opiniones afirmando de que, debido a este ajuste de política exterior, la industria camaronera perdió el mercado de Taiwán y sufrió daños en sus exportaciones. ¿Cuál es la realidad? Los datos son los que tienen la última palabra.
Según lo publicado por el Banco Central de Honduras, en 2023, año en que se iniciaron las relaciones diplomáticas entre Honduras y China, las exportaciones totales alcanzaron los 272 millones de dólares; en 2025, ya habían llegado hasta los 278 millones de dólares, superando el nivel de 2023. Puede decirse que, en estos tres años, la industria ha logrado una transición relativamente estable tras el ajuste de política exterior, mediante la reconfiguración de su estructura de productos y mercados.
Cabe señalar que, durante estos tres años, la parte china ha venido expresando de manera continua su disposición a cooperar con la industria camaronera hondureña. Si esta voluntad se hubiera traducido plenamente en resultados concretos, la industria habría logrado un desempeño exportador muy superior al actual.

Tres meses después del establecimiento de relaciones diplomáticas, China aprobó el permiso sanitario del camarón hondureño a su mercado; en un plazo de seis meses, ambas partes alcanzaron el “Acuerdo de Cosecha Temprana del Tratado de Libre Comercio”, otorgando el trato de cero arancel al camarón de Honduras. La parte china también apoyó la participación de la industria hondureña en ferias como la Exposición Internacional de Importaciones de China en Shanghái y la Feria Internacional de Pesca de Qingdao, con el fin de promover el camarón hondureño en el mercado chino. Asimismo, invitó a 26 técnicos hondureños a China para recibir capacitación, ayudando a mejorar la eficiencia y reducir costos. En 2025, cuatro empresas chinas firmaron contratos de intención de compra por 13.200 toneladas de camarón hondureño, volumen que supera los niveles históricos máximos de exportación hacia Taiwán.
Algunos empresarios de la industria han afirmado que las ofertas de las empresas de China continental carecen de competitividad frente a las de la provinicia de Taiwán, pero la realidad es exactamente la contraria. Según datos de ANDAH, en 2025 el precio promedio de exportación del camarón hondureño hacia China continental alcanzó los 7,0 dólares por kilogramo, muy por encima de los 6,0 dólares por kilogramo del mercado taiwanés. Esto demuestra que, tanto en volumen de intención de compra como en precio promedio, las empresas de China continental ya han superado a las de la provinicia de Taiwán. De concretarse las 13.200 toneladas acordadas, Honduras podría obtener más de 90 millones de dólares en divisas y generar aproximadamente 7.000 empleos.
Resulta lamentable observar que, hasta el día de hoy, algunos medios de comunicación siguen difundiendo narrativas como que “el establecimiento de relaciones con China ha provocado la pérdida de miles de empleos en la industria camaronera” o que “las ofertas chinas no son competitivas”. Estas afirmaciones exageran deliberadamente las pérdidas de la industria y distorsionan la voluntad de cooperación expresada por las empresas chinas. Detrás de ello no cabe duda de que existe una manipulación política por parte de Taiwán, con el objetivo de obstaculizar la cooperación comercial entre empresas chinas y hondureñas, fabricar la narrativa de que las relaciones con China perjudican a Honduras y desorientar la opinión pública.

El Gobierno de Honduras debe mantenerse vigilante frente a ello y evitar decisiones políticas equivocadas de juicio político. La industria camaronera, por su parte, debe reconocer el verdadero propósito detrás de estas narrativas y tomar decisiones que realmente beneficien a la industria.
La cuestión de Taiwán es un asunto interno de China y constituye el núcleo de sus intereses fundamentales. La parte china ha reiterado en múltiples ocasiones que el principio de una sola China es una línea roja que no se puede cruzar, y que la reunificación es una tendencia histórica inevitable. Si la industria camaronera hondureña ignora la buena voluntad de cooperación de China y las enormes oportunidades de su mercado, y decide apostar nuevamente por un mercado de futuro incierto como el de Taiwán, no será una decisión acertada y terminará en con las manos vacías.
¿Hacia dónde debe dirigirse el desarrollo de la industria camaronera hondureña?
La comparación es la forma más directa de identificar problemas. Tomando como ejemplo el caso del Ecuador, que también se ubica en América Latina, se evidencian claramente las debilidades de la industria hondureña.
En los últimos 20 años, Ecuador se ha convertido en líder mundial del camarón. En el año 2000 exportaba apenas 30.000 toneladas, mientras que en 2025 alcanzó 1,39 millones de toneladas, multiplicándose por más de 30 veces. En ese mismo año, sus exportaciones generaron 8.400 millones de dólares, superando incluso los ingresos petroleros.

El éxito ecuatoriano se explica principalmente por dos factores:
Primero, la mejora tecnológica, mediante la optimización genética, la construcción de laboratorios de larvas y la adopción de sistemas automatizados de alimentación y monitoreo, lo que ha permitido reducir costos, aumentar la resiliencia y garantizar el suministro durante todo el año.
Segundo, el aprovechamiento del mercado chino. En 2025, Ecuador exportó a China 667.000 toneladas, por un valor superior a 3.000 millones de dólares. Además, se ha desarrollado una profunda integración industrial entre el Ecuador y China, con inversiones como las de empresas chinas en fábricas de alimento balanceado y la provisión de servicios técnicos.
En contraste, la industria camaronera hondureña ha mostrado escasos avances durante décadas, manteniéndose en un nivel de competitividad bajo y ampliando su brecha con países como Ecuador. Su volumen de exportación actual es inferior a 1/40 del ecuatoriano.
Desde el punto de vista técnico, la mayoría de las granjas aún utiliza alimentación manual, y la falta de tecnologías de control sanitario reduce la tasa de supervivencia a apenas 50%-60%. Desde el punto de vista de costos, la electricidad alcanza 0,15 dólares por kWh, con frecuentes cortes de suministro, lo que obliga a invertir en generación propia, elevando aún el costo. Además, los costos financieros son extremadamente elevados, superando en algunos casos el 20%. Estas condiciones limitan tanto la adopción tecnológica como la expansión productiva.

La experiencia ecuatoriana ofrece un modelo de referencia. Honduras debería adoptar una actitud abierta, dejar de lado la manipulación políticadentro y fuera del país, reconocer sus limitaciones estructurales y aprovechar los recursos y el apoyo que ofrece China para impulsar la modernización de la industria.
Desde la perspectiva de la apertura de mercado, China ya ha demostrado una clara y plena voluntad de cooperación con Honduras. La industria camaronera hondureña debe superar decididamente los obstáculos provenientes de Taiwán, consolidar su determinación de desarrollar el mercado chino, y promover lo antes posible la implementación de los contratos de intención de compra por 13.200 toneladas ya firmados con las empresas chinas, a fin de lograr exportaciones a China a gran escala. Asimismo, deberá, mediante una posición diferenciada en el mercado, lograr su reconocimiento en el mercado chino, firmar continuamente nuevos pedidos y ampliar de manera sostenida el volumen de exportaciones hacia China. China es el mayor importador de camarón del mundo, con un volumen anual de importación que alcanza 1 millón de toneladas, de las cuales Ecuador ocupa cerca del 70% del mercado. Si Honduras logra ponerse al día, incluso con una participación del 10% en el mercado chino, sus exportaciones anuales hacia China podrían alcanzar las 100.000 toneladas, lo que equivale a casi tres veces la producción actual de camarón del país. Esto permitiría generar al menos 50.000 empleos y transformaría significativamente la actual situación de rezago económico en la región sur de Honduras, una de las zonas más desiguales del país.
Desde la perspectiva de elevar la competitividad de la industria, China también es un socio ideal. China posee la tecnología solar más avanzada y, en el ámbito pesquero, ya ha desarrollado soluciones técnicas muy maduras de suministro eléctrico fotovoltaico, cuya aplicación podría servir a la industria camaronera de Honduras para reducir los costos energéticos. China ya proporcionó capacitación técnica a la industria camaronera hondureña en 2025, y en el futuro podría continuar haciéndolo, estableciendo un mecanismo que permita que la industria camaronera hondureña gradualmente alcance los niveles internacionales más avanzados. El Gobierno de China otorgó anteriormente, por asistencia no reembolsable, 5.000 secadoras solares y 5.000 kits de poda de cultivo a la industria cafetalera hondureña, y la Embajada de China en Honduras ya ha expresado públicamente su disposición a brindar asistencia no reembolsable a la industria camaronera hondureña, sobre lo cual dicha industria puede mantener en contacto con la parte china. Además, se recomienda que Honduras considere activamente atraer inversiones de empresas chinas de sectores como el de concentrado para camarón, a fin de contribuir al perfeccionamiento de la cadena industrial de apoyo.
En resumen, un enfoque más proactivo y con perspectiva a largo plazo reconocería que, por un lado, China como mayor productor de acuicultura del mundo, representando el 57% del tonelaje anual mundial de pescado de cultivo es un socio activo y beneficioso para el país. Esto representa una oportunidad para fortalecer la industria hondureña mediante la adquisición tecnologías y técnicas de cultivos chinas, las cuales se encuentran entre las más competitivas a nivel global. Por otro lado, el mercado chino representa más de 1400 millones de personas, los cuales son potenciales consumidores a mediano y largo plazo del camarón hondureño, considerando el actual ritmo de consumo que experimentan los ciudadanos de este país. Por lo tanto, cerrar las puertas al intercambio económico sería un error estratégico para esta industria, la cual debería seguir el ejemplo ecuatoriano. No se trata de cerrarse las puertas al mercado chino sino, por el contrario, de abrirlas para competir a nivel regional. Hondudiario/José Octavio Llopis, Profesor en Sociología, Universidad Nacional Autonóma de Honduras



