*** El enfoque de los diputados debe centrarse en recuperar la confianza ciudadana mediante una gestión legislativa transparente y activa.

El abogado constitucionalista, Félix Ávila, manifestó que con o sin la existencia de una comisión permanente el Congreso Nacional posee la obligación jurídica de demostrar que trabajará en beneficio del pueblo hondureño para superar la gestión de Luis Redondo que pasó a la historia nacional como el peor congreso por no sesionar.
Ávila señaló que la actual legislatura puede realizar un trabajo eficiente sin necesidad de recurrir a reformas que podrían catalogarse como un “populismo legislativo” innecesario porque la productividad de la cámara depende exclusivamente de la voluntad política de sus integrantes para legislar con responsabilidad institucional.
“Con o sin comisión permanente, yo creo de que si el congreso de la república es un órgano que quiere trabajar, definitivamente va a trabajar, no es quitando esa comisión permanente que va a ser mejor y sería peor el otro. El congreso de Luis Redondo pasó a la historia como el peor congreso de la historia por no sesionar, pero eso fue el presidente que la dirigió y un gobierno realmente le interesaba poco la legislación, pero este congreso si quiere salir bien y quieren hacer bien su trabajo lo pueden hacer sin necesidad de hacer ese tipo de reformas”, expuso.

El analista consideró que no se gana un aporte significativo para el país con la derogación de la Constitución de la República para eliminar un órgano que ha funcionado desde el año 1982 principalmente como una entidad de carácter administrativo y no deliberativo dentro del sistema parlamentario nacional.
Refirió que la sociedad hondureña ha procedido a realizar una acción donde se ha “satanizado” a la comisión permanente debido a los abusos cometidos por un grupo de personas específico durante la última legislatura, pero que dicha figura legal resulta común en democracias consolidadas como Estados Unidos o España.
“Yo desde mi punto de vista creo que no se gana mucho en realidad, no es un gran aporte el hecho que se derogue la Constitución de la República, que se ocupe el Congreso en derogar la Constitución de la República para quitar la comisión permanente tomando en consideración desde 1982 han habido comisiones permanentes y realmente pues se le ha tenido como más que todo como un órgano no deliberativo sino que administrativo”, reiteró.
Indicó que los parlamentos modernos no son instituciones que trabajen todos los días como el Poder Ejecutivo, sino que mantienen recesos naturales durante el año y requieren de una diputación permanente para cubrir las necesidades administrativas mientras los legisladores no se encuentran en sesiones ordinarias.

Las críticas basadas en la falta de comunicación tecnológica antigua resultan irrelevantes pues figuras similares operan exitosamente en el Senado de España y la Cámara de Representantes norteamericana donde existen mecanismos de contacto instantáneo para convocar a los congresistas ante cualquier emergencia del Estado.
“Las comisiones permanentes o diputaciones permanentes como se le conocen en otras legislaciones existen, por ejemplo quien no duda que en los Estados Unidos donde es un país tan enorme y entonces lógicamente ahí está y hay comunicación y el Congreso de los Estados Unidos, el parlamento porque hay dos cámaras, existe, hay recesos de sesiones porque tradicionalmente los parlamentos no son órganos como el Poder Ejecutivo donde se trabaja todos los días, normalmente la función de los diputados es legislar”, insistió.
Ávila cerró que el enfoque de los diputados debe centrarse en recuperar la confianza ciudadana mediante una gestión legislativa transparente y activa en lugar de priorizar debates sobre la eliminación de estructuras organizativas. OB/Hondudiario



