*** Para Castellanos el 01 de mayo pasó de ser una lucha obrera a que la izquierda lo use para capitalizar su energía histórica.

La directora del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos mediante sus redes sociales expuso que el 01 de mayo dejó de ser una conmemoración de la lucha obrera para convertirse en una vitrina de intereses electorales, porque el populismo de izquierda se infiltra en las filas del proletariado, no para liberarlo, sino para capitalizar su energía histórica en beneficio de una casta burocrática.
“El 1 de mayo ha dejado de ser, en la coreografía del poder contemporáneo, una conmemoración de la lucha obrera para convertirse en una vitrina de intereses electorales. Así, el populismo de izquierda se infiltra en las filas del proletariado, no para liberarlo, sino para capitalizar su energía histórica en beneficio de una casta burocrática”, opinó.
Castellanos señaló que lo que hoy se presenta como “izquierda” en Honduras es, en realidad, un híbrido funcional. Su parecido con la derecha no es casual, ambos terminan reduciendo al trabajador a una herramienta política.

En este contexto, hay una contradicción evidente para la directora del CNA, quienes marchan con banderas rojas son los mismos que al llegar al poder activan dinámicas que paralizan la producción, según Castellanos.
“La izquierda populista no genera empleo ni promueve la emancipación del trabajador. Por el contrario, consolida su dependencia mediante el subsidio, convirtiéndolo en un instrumento de control político”, enfatizó.
Seguidamente subrayó: “Cuando estos grupos gobiernan, el aumento de desempleo es un resultado predecible. Una economía sin incentivos y subordinada al dogma se contrae, y el obrero termina enfrentando una realidad distinta a la prometida”.

Los trabajadores tienen que recuperar el sentido, puntualizó Castellanos, porque muchos “familiones” emergen como representación de los obreros en una plataforma de acumulación de poder.
“La mayor distorsión del populismo hondureño radica en élites que, sin vínculo real con la experiencia laboral que dicen representar, se posicionan como jueces de la moral proletaria mientras operan bajo las mismas lógicas que critican”, analizó.
Finalizó: “Al final, cuando concluyen los actos y se desmontan las tarimas, estos grupos regresan a espacios de privilegio protegidos por el sistema que cuestionan. Han perfeccionado un mecanismo eficaz que consiste en prometer justicia en el futuro mientras administran el presente en función de sus intereses”. AB/Hondudiario



