*** Honduras necesita de la palabra de Dios ante tanta maldad que impera en el país.

El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, en la homilía dominical recordó que Jesucristo, hijo de Dios murió por todos los pecadores, un hecho considerado como la mayor prueba de amor que ha existido en el mundo.
Razonó que también los cristianos deben de estar llamados a dar por alguien que no lo merece, puesto que la gratitud es propia de Dios. Aparte, dijo que él dio dones a sus discípulos y estos fueron transmitidos en las generaciones.
En consecuencia, detalló que los discípulos recibieron de Cristo el poder para curar, liberar y en la actualidad todo el poder en la Iglesia está relacionado con la liberación, consuelo y justicia.

“La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”, comentó en el contexto que Jesucristo se compadecía de las personas extenuadas y desamparadas.
Él mandó a sus discípulos en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel, así que les dijo que proclamaran el camino que los acerque al Reino de los Cielos.
“No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”, concluyó. AB/Hondudiario



