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El Roma de Gasperini, capaz de competir, pero no de cerrar los partidos

Tegucigalpa, Honduras

*** Más allá de la remontada, el encuentro planteó un problema de gestión, pues el Roma había conseguido llevar el partido al terreno que más le favorecía, con intensidad, presión y verticalidad.

El Roma de Gian Piero Gasperini mostró ante el Real Madrid todas sus caras. Tanto las virtudes del proyecto como algunas de las carencias que todavía pesan en grandes escenarios, como ocurrió el miércoles ante el conjunto merengue, que le remontó en siete minutos, y ante el Inter en liga, dos de los partidos más importantes hasta la fecha que el equipo fue incapaz de cerrar.

La ‘Loba’ compitió de tú a tú contra el equipo de José Mourinho, llegó a estar con dos goles de ventaja hasta el minuto 83 y doblegó durante gran parte del partido al equipo más laureado de Liga de Campeones, sobre todo en la primera mitad.

Pero también dejó al descubierto una fragilidad que comienza a repetirse en los partidos grandes. La derrota ante el Madrid, después de desperdiciar esta ventaja y mostrarse pasivos cuando tenían que defenderla, recordó a lo sucedido frente al Inter Milan, que también le remontó un 2-0 en el Olímpico cuando se jugaban el liderato.

La propuesta de Gasperini tiene una identidad reconocible. La presión adelantada, la intensidad y la búsqueda constante de la portería rival permiten al Roma discutir los partidos y generar ocasiones, si bien ese planteamiento exige un esfuerzo físico y una concentración que el equipo no siempre logra mantener durante los noventa minutos.

El Roma deja espacios, pierde capacidad para controlar el ritmo y sufre para reorganizarse, y ahí el Madrid no perdona. Las dificultades en el balón parado, tal y como mostraron los tres últimos tantos decisivos del club blanco, evidenciaron una debilidad que puede mermar las expectativas romanas en los partidos de alto nivel.

Más allá de la remontada, el encuentro planteó un problema de gestión, pues el Roma había conseguido llevar el partido al terreno que más le favorecía, con intensidad, presión y verticalidad, pero no supo adaptar su juego cuando el Madrid aceleró y comenzó a recortar distancias. Se puso nervioso el conjunto romano.

Que el Madrid encontrara en los saques de esquina la vía para culminar la remontada evidenció problemas de organización y concentración defensiva que iban más allá del empuje del rival.

El precedente del Inter reforzó esa lectura. Dos ventajas importantes desperdiciadas ante rivales de primer nivel apuntaron a una dificultad para sostener el rendimiento cuando los partidos entran en su fase decisiva.

El propio entrenador, Gasperini, lo evidenció en la rueda de prensa posterior al partido de ‘Champions’ contra el Madrid: «Sobre todo lo que molesta es que nos marcaran tres goles demasiado fáciles, ¿no? Es decir, éramos casi como siluetas pasivas y eso es lo que realmente molesta».

Mientras la dupla formada por Paulo Dybala y Donyell Malen ofrece creatividad y capacidad real de generar peligro, la defensa, con Gianluca Mancini, Evan Ndicka y Mario Hermoso, todavía no encontró la misma regularidad.

Gasperini tiene ahora un reto por delante. Deberá encontrar el equilibrio entre la ambición ofensiva la solidez que necesita su defensa. Sobre todo, si quieren pelear por el ‘Scudetto’ y avanzar en Liga de Campeones.

El técnico italiano no tendrá que renunciar a una identidad que permitió al Roma plantar cara a rivales como el Real Madrid, pero sí corregir los errores de fragilidad en la zaga y a balón parado que también le penalizaron ante otros rivales. EFE

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