*** Los municipios de Puerto Lempira, Wampusirpi y Ahuas registran las mayores afectaciones en las riberas de los ríos.

El viceministro de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), Nelson Márquez, informó este lunes que el departamento de Gracias a Dios permanece bajo vigilancia por las lluvias previstas para la presente semana, con la alerta activa debido a que los niveles de los ríos continúan elevados y las precipitaciones persistirán en esa zona del país.
Los municipios de Puerto Lempira, Wampusirpi y Ahuas registran las mayores afectaciones en las riberas de los ríos, situación que obligó a evacuar a familias asentadas en esas áreas y trasladarlas a albergues, por lo que Copeco envió “ayuda humanitaria” para atender a la población afectada.
“En el caso específico de Gracias a Dios van a seguir las lluvias, tenemos que seguir atentos, las áreas de riesgo han sido ya evacuadas, eso justamente ha provocado que Gracias a Dios la aplicación de estos planes de emergencia provocan que muertes, que pérdidas de vidas humanas no se hayan dado, más que dolorosamente por algún tipo de negligencia ya de carácter muy personal”, comentó el subsecretario.
Según expuso, las aguas difícilmente descenderán mientras continúen las lluvias, razón por la que la alerta sigue vigente en todo el departamento de Gracias a Dios y podría extenderse hacia otras zonas del territorio nacional si las precipitaciones persisten.

Márquez recalcó que los pronósticos para esta semana contemplan “chubascos aislados” en diferentes sectores del país sin previsión de emergencias generalizadas, aunque advirtió que la situación podría cambiar ante el ingreso de una depresión tropical, una tormenta tropical o una vaguada.
Márquez puntualizó que la costa norte no registra previsiones de lluvias abundantes durante la semana y agregó que las autoridades monitorean varios huracanes activos en el océano Pacífico, aun así, las probabilidades de un impacto directo sobre Honduras permanecen muy bajas.
El resto del país atraviesa un período de canícula y la necesidad de que ingresen lluvias que favorezcan los cultivos de primera y postrera, recuperen las reservas de agua para consumo y contribuyan a reducir los efectos de algunas plagas, sin provocar inundaciones ni desbordamientos. OB/Hondudiario



