*** Los daños regionales alcanzan cifras millonarias y la llegada del invierno genera temor.

El alcalde de El Progreso, departamento de Yoro, Alexander López, informó que dialogó con el presidente Nasry Asfura sobre la crisis de vulnerabilidad que enfrentan 20 municipios del Valle de Sula tras el paso de los fenómenos naturales Eta e Iota.
López puntualizó que los daños regionales alcanzan cifras millonarias y la llegada del invierno genera temor, por lo que resulta necesario que el presupuesto sea asignado “que nos lo den rápidamente”.
“Son daños que andan por el orden de los 4000 millones de dólares y, al venir el invierno, vuelve la preocupación, pero gracias a Dios ahorita iniciamos lo que es el verano y se nos ha informado que para la inversión del Valle de Sula hay un presupuesto no menor de 500 millones y ocupamos que nos lo den rápidamente”, dijo.

El funcionario manifestó que solo en su municipio las pérdidas superan los 4,000 millones de lempiras debido al estado de la infraestructura y el hecho de que los canales “están azolvados”.
“El Progreso con los daños de Eta e Iota andan en más de 4000 millones de lempiras, solo en este municipio en temas de bordos, puentes, cajas puentes, cuencas y microcuencas y el mismo río Ulúa y todos los canales de alivio están azolvados y es urgente que nos unamos gobierno central, comunidades y gobiernos municipales para ir trabajando en la reducción de la vulnerabilidad”, desglosó.
Las tormentas tropicales Eta e Iota azotaron Honduras en noviembre de 2020 con una diferencia de apenas dos semanas, siendo uno de los desastres naturales más devastadores en la historia reciente del país.

El impacto fue particularmente catastrófico en el Valle de Sula, donde las intensas precipitaciones provocaron el desbordamiento de los ríos Ulúa y Chamelecón, inundando ciudades enteras y destruyendo miles de hectáreas de cultivos.
Este fenómeno doble dejó a su paso una estela de destrucción en la infraestructura vial, con puentes colapsados y carreteras cortadas, además de causar el desplazamiento forzado de miles de familias que perdieron sus hogares y pertenencias bajo el lodo.
En términos económicos y sociales, el país sufrió pérdidas calculadas en miles de millones de dólares, agravando la crisis técnica y financiera que ya enfrentaba la región tras la pandemia de COVID-19. OB/Hondudiario



